1. El Baldío y El Mirador. 9ª parte.


    Fecha: 13/07/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues

    “Breves e intensos fragmentos de mi adolescencia” De regreso con la continuación del anterior capítulo, ¡de mis recuerdos para todos ustedes!, se agradece sus lecturas, continuó de la manera siguiente: Mira Marvin, me dice Jacqueline, ¡mi papá usa este lubricante!, tú también úsalo con Brenda e Inés, ya que las vas a desvirgar, llévalas a mi recamara ya que es su primera vez y pues así las inicias con comodidad, es más, mientras ustedes se entretienen, nosotras estaremos en la alberca hasta que salgan, >>> me parece bien, trataré de que sea todo suave y tranquilo, como contigo, ¿lo recuerdas?, >>> ¡ay, cómo no voy a acordarme sí hasta el culito me hiciste!, >>> ¡bueno, pues llévanos a tu recamara! Ya solos en la intimidad de esa hermosa recamara, a Inés la notaba nerviosa, en cambio a Brenda se veía entrona y con risas animaba a su amiguita, para que no estuviera así como se notaba en esos momentos, por lo que me recosté en esa agradable cama de mi “barbi”, observando las comodidades de esa recamara, que era mucho más grande que mi cuarto de azotea que compartía con mi hermosa Jenny, en eso llamé a Brenda a que se subiera a mi lado comenzando a darnos unos ricos besitos candentes y largas caricias que nos propinábamos ambos, con el fin de que con la vista se excitara Inés, quien al vernos se tapaba sus ojitos con sus manitas, pero su respiración delataba que era lo contrario, ya que me iba retirando el bóxer y mi erección de lejos ella la veía, así que solita se fue a ...
    ... acomodar a un ladito de las nalgas de Brenda y se fue tendiendo a su lado, mientras besaba y lengüeteaba el cuello de Brenda una de mis manos acariciaba las tetitas de Inés, quien se dejaba hacer, así que le dije que se pasara al otro lado y yo quede en medio de las dos estatuillas de carne y hueso, tanto besaba a Brenda, cómo también a Inés le daba los suyos y le chupaba sus tetitas carnudas, entre caricias eróticas y besos prolongados fui ubicando a Brenda a manera de estar debajo de mí, por lo que me daba a frotar mi pene en el monte de venus de escasa vellosidad, pero a la ves jalé a Inés a manera de que sus piernas las abriera alrededor de la cabeza de Brenda, mientras frotaba mi masculinidad, lengüeteaba las piernas de Inés, quien al instante de comenzar a pasar mi lengua, ella inmediatamente se excitaba ya que alzaba y bajaba sus caderas al encuentro de mis lamidas, hasta que minutos después, pero sin dejar lo que debajo de mi tenía que era Brenda, mi lengua fue a posarse en la vulvita lubricada que emanaba hilillos de cálidos efluvios transparentes, los que absorbía con deleite, ya que estaba yo excitado por esas acciones. Una de mis rodillas la situé en medio de las piernas de Brenda haciendo una leve presión a manera de que abriera las suyas, lo cual hizo, para situarme entre ellas, ella sola flexionó sus rodillas, mientras lamía el néctar de Inés, una de mis manos bajó al encuentro de mi pene, que erecto estaba de la calentura de tener a esos postres de niñas ricas, ...
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