1. El Baldío y El Mirador. 9ª parte.


    Fecha: 13/07/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues

    ... casi estrangulaban ese oso de peluche, sus movimientos desordenados y los míos de penetración dieron el efecto adecuado, en una de esas subidas de la pelvis de ella, mi pene se llevó su epitelio himenal, sus ojitos se inundaron de lágrimas, unos leves gritos dio y por fin aloje una parte de mi hombría, sentía las pulsaciones de esa vaginita recién desvirgada, en eso sale del baño Brenda y ve la acción del desfloramiento de Inés que abierta de piernas y yo entre ellas le comenzaba a dar unas suaves embestidas de entrar y salir, sus gritos de a poco se fueron convirtiendo en unos pujidos breves que dieron paso en los siguientes minutos, para convertirse en tiernos gemiditos, ahh, ahhhh, ahhhhhh, ¡qué rico!, así, así, ¡hazme suavecito!, más de quince minutos la estuve penetrando con calma y ternura, ya no aguantaba yo, mi pene y testículos pedían descargar mi semen, así que le pregunté, ¿ya te baja la menstruación?, sí, ¿cuándo te bajo la última vez?, ¡se me quitó hace dos días!, a, que bien, ¿por qué me preguntas eso Marvin?, es que quiero dejarte mi lechita calientita en tu pepita, ¿no quieres?, ah, ahhhhh, síí, siiii, ¡échala dentro de mí!, diciendo esto, mi pene comenzó a tirar los disparos en la pequeña recién desvirgada vaginita, ahhhhhh, ahhhhhhhhh, ¡me quema tu lecheeeeee!, ahhhhh, ahhhhh, ahhhhhhh, al estarme vaciando, ella también acompañaba con ricos apretones a mi glande, esta nena era y me resultó extraordinaria, con lo poco alojado en ella, me exprimió hasta la ...
    ... última gota de semen, me despegué de ella y la acompañé al baño, ya que decía que le dolía su panza, la dejé sentada en la taza y me fui a recostar al lado de Brenda que ya me esperaba. Ya cómodo en esa enorme cama de mi “barbi” y aun lado de mí, la hermosa Brenda, nos volvimos a trenzar en un ataque de besos y caricias eróticas, mis manos y las de ella no paraban, yo tomándole los senos de buen tamaño, carnudos y duros, así como sus nalgas igual de carnudas y puntudas, mientras ella obstinada en sólo estarme acariciando el pene que de a poco ya recobraba el conocimiento del desmayo previo, que flácido me quedó del encuentro con Inés, en eso me dijo, ¡voy a traer unos chocolates!, y salió así desnuda a la planta baja, al regreso traía tres chocolates y una paletita de bolita, nos comimos cada quien una tablilla, dejándole uno a Inés que no regresaba del baño, seguimos con las caricias y besos calientes llenos de excitación, de momento se me sube arriba de mi pasando ambas piernas a los laterales de mi cintura, acomodándose sobre mi abdomen, para comenzar a hacerme caballito, y con la paleta en la mano que llevaba a la boca de vez en vez, la imagen de esta nena la traigo muy presente, hasta estos días, su sonrisa, la manera de chupar su paletita, sus ojos negros como la noche, su voz aniñada ya agravándose para la adolescencia, eran el toque mágico en esos momentos, su cuerpo ya bien definido de niña-mujer, ya sus piernas eran de señorita, sus manos estilizadas de dedos largos, ...
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