1. Leyendas Indigenas; El Niño Delfin


    Fecha: 17/07/2021, Categorías: Gays Autor: shotaboy, Fuente: SexoSinTabues

    Recuerdo una vez cuando tenía ocho años, regresaba con mi padre y mis hermanos de pescar en el río amazonas, capturamos un buen botín ese día, al tocar tierra mi papá le ordenó a mi hermano mayor amarrar la canoa, mi hermano se lo ordenó a uno menor que él y así hasta que al final tuve que hacerlo yo, momentos despues vi a un delfín de rio saltar jugueteando en el agua, creía inocentemente que quería ser mi amigo pero lo cierto es que solo quería pescado, entonces tomando los restos de la pesca del día los arrojé al agua y este se emocionó tanto que dandole unos topetazos a la pequeña embarcación la volteó haciendome caer al agua desperdigando por el río algunos implementos de pesca de mi padre, por fortuna no era profunda el agua pero igual me asusté mucho, al contarle a mi papá me castigó con nalgueandome con ramilletes de escobilla y me quedé sin cenar, aunque la peor parte de todo esto era el hecho de tener que soportar a mis hermanos mayores burlarse no tan silenciosamente toda esa noche, lo único que me alegró aquel día fué que nos visitó mi tío Raumel, es hermano de mi papá pero él estudió en la ciudad, se graduó en letras y cuando nos visitaba nos traía regalos de la ciudad, anzuelos y otras cosas que en la selva no existen y nos contaba historias, él siempre solía decirle a papá que él mismo podría criar a alguno de nosotros en la ciudad donde vivía y darnos educación y una profesión, y aunque mi papá no estaba en contra de esto ninguno de nosotros queríamos ...
    ... abandonar el único mundo que habíamos conocido. -Bueno! -había dicho mi tío Raumel- la oferta sigue en pié, cuando quieran me avisan que yo estaré pasando por aqui cada tanto. Nuestra vida en comunidad era sencilla, jamás nos faltó alimento y estando juntos como familia nunca me sentí solo; sin embargo para mis hermanos ser un adolescente en la tribu era realmente molesto ya que sus hormonas les dejaban los testiculos a reventar de tanta leche, y cabe destacar que las normas de convivencia prohiben el sexo hasta que tienes edad para mantener tu propio conuco (sembradío) y con ello la posibilidad de comprarte una esposa, lo cual ocurre como norma general a los 16 o 17; no obstante no hay ninguna ley que prohiba sodomizar a otro varón (pero si no te descubre nadie es tanto mejor), siendo que incluso en nuestro folklore al principio del mundo solo había hombres y unos eyaculaban dentro de otros hasta que un tipo se cansó de que le llenaran el culo de leche y se hizo una mujer con el tronco hueco de un arbol y bla bla bla, pero eso es algo que bien pueden encontrar en google. En fin yo era el menor de seis hermanos, tres de ellos eran varones así que cada ocasión en que jugabamos por los senderos de selva hasta los conucos adyacentes o el balneario del río siempre me hacían sujetarme de un árbol de Ceiba y uno tras otro de mayor a menor me cojían hasta deslecharse, esto se repitió tantas veces que a decir verdad ya me había acostumbrado a soportarlo e incluso a disfrutarlo, y cuando uno ...
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