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Patas arriba (XIV)
Fecha: 18/07/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anderson, Fuente: CuentoRelatos
... dejarlo ir, es la mejor oportunidad que he tenido en mucho tiempo y quiero llegar a algo más con él, espero que todo funcione. Han pasado ya un par de semanas desde que Ramón me mostró la carta de su padre y justo ayer lo llamaron porque tiene que ir a la oficina de un abogado a firmar los papeles para que le depositen el dinero de la póliza de su madre, además que al parecer hay algo en su testamento para él, así que lo hice subirse al AVE y nos fuimos a Barcelona, no pienso dejarlo solo en esto, ya no es tanto que el chico me mole, que también, sino que es mi amigo y por fuerte que sea, nadie puede pasar por esto solo. Llegamos allí y en la oficina de los abogados vi que Ramón firmaba algunos papeles y le entregaron un cheque, que supongo que era el dinero de la póliza, y un sobre sellado, claro yo no me enteré de nada, porque ni puñetera idea de catalán, pero por lo visto el sobre era la herencia que le dejó su madre. Ramón se despidió de los abogados, pasamos por una floristería, compramos flores y fuimos al cementerio que nos indicaron los abogados, al parecer ellos tenían instrucciones de decirnos dónde está la tumba, no lo sé, ni pienso preguntarlo, no me meteré donde no me llaman. Pero sí que es asunto mío el cómo se derrumbó Ramón cuando llegamos a la sepultura, la información que nos dieron era real, al menos pudimos visitar a la madre de Ramón y, como era lógico, mi amigo perdió la entereza y se vino abajo, ahora sí que era más que evidente que su madre se ...
... había ido para siempre y que no lo habían dejado ni despedirse, dicen que no hay nada más tajante que una lápida, en este momento puedo decir que es completamente cierto. Pero no todo fue tristeza, Ramón había insistido en llevar de todo para comer al aire libre y después de presentar nuestros respetos en la última morada de su madre, tomamos un autobús y nos bajamos en plena campiña, no había nada ni nadie cerca, aunque he de admitir que el paisaje era único y en la cima de la colina a la que Ramón me hizo subir sólo había un árbol que daba una sombra hermosa y que refresca de maravilla en este calor de verano, después de poner una manta para no ensuciarnos la ropa y de comer a gusto, me recosté contra el árbol y cuando me di cuenta, Ramón se había acostado en el suelo, pero había colocado su cabeza en mi regazo y abrí mis ojos para poder verlo y acariciarle el pelo y noté que abría el sobre que le entregó el abogado. El sobre no contenía ninguna carta, sino que era un tocho de fotos sueltas, Ramón las veía con esa sonrisa que te ponen en la cara los buenos recuerdos, no estaba triste, sólo recordaba, eso me alegró mucho, porque intuía que su madre al darle esas fotos le quería decir que las había conservado y que era porque lo amaba, dijese lo que dijese el resto de su familia. De repente, de entre las fotos cayó un trozo de papel que fue lo que le arrancó una lágrima a Ramón, ponía sólo dos palabras: “perdoneu, fill”, según me dijo Ramón significa “perdóname, hijo”. ...