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Alegrando a un anciano (Parte 3)
Fecha: 08/08/2021, Categorías: Gays Autor: rolf, Fuente: CuentoRelatos
Eran las 6 de la mañana, los primeros rayos del sol alumbraban a la nueva pareja, los pajaritos ya empezaban su habitual canto cerca del cuarto donde yacían ambos cuerpos que aún estaban recuperándose de la tremenda faena que habían tenido algunas horas antes, la primera en despertarse por uno de estos rayos fue la bella muchacha que vio como su asqueroso amante se había acomodado de tal forma que se había quedado dormido prendido del seno izquierdo de esta como si de un becerro se tratara, también noto como su pequeña ropa interior había sido bajado hasta las rodillas y al tratar de subírselas noto algo raro en la tela, sin ninguna duda esto era obra de don Eulalio que se había despertado un par de horas después de que se acostaran, aun consumido por los efectos de todo el alcohol que había tomado no se creía todo lo que había ocurrido en esas horas, le parecía un sueño, un rico sueño del que quería seguir sacando provecho antes de que despertara, por lo cual a duras penas movió a la linda universitaria para despertarla y seguir cogiendo un poco más ya que el golpe que se había hecho al caerse del baño ya se había pasado, pero al no encontrar respuesta de la cansadísima muchacha, procedió a tratar de cogérsela, por su cuenta, pero debido al avanzado estado de ebriedad en el que se encontraba solo pudo bajarle su ropa interior hasta las rodillas, poco a poco manoseaba las formidables nalgas de la muchacha aun sin creerse que todo eso ahora era suyo, su imponente verga ya se ...
... mostraba nuevamente en todo su esplendor con el deseo de ponerla en cuatro y penetrar una vez más esa estrecha zona que ya había disfrutado, pero entre la calentura y su estado de ebriedad no podía hacer tal cosa, por lo que situó su erecto miembro entre los muslos de Milly con el objetivo de hacerse una masturbada tal y como la universitaria le había hecho con sus pechos horas antes, hizo un gran esfuerzo para acomodarse pero al final pudo poner ese pedazo de carne entre los jóvenes muslos de la chica y procedió a simular una penetración, a todo esto Milly solo lanzaba unos inconscientes leves gemidos, sin duda a sus 22 años jamás había pasado por una experiencia tan satisfactoria y agotadora por lo cual en estos momentos se encontraba en un profundo sueño. Por su parte el viejo seguía moviéndose como si de verdad estuviera penetrándola, sus manos arrugadas y callosas recorrían esas largas y suaves piernas de la dormida chiquilla, bajo un poco más su cabeza para encontrarse nuevamente con esos hermosos melones, esos jugosos y suaves pechos al cual muy pocos habían logrado siquiera tocarlos, y él había tenido el honor de chuparlos a su antojo, debido a la oscuridad del cuarto no podía verlos pero podía sentir con su magullado cachete la suavidad de estas, su boca buscaba desesperadamente el pezón de color café claro de la chica. El repulsivo sujeto tenía una fijación especial por los pechos de las mujeres, siempre que veía a alguna pasar sus ojos se iban directamente a ...