1. Alegrando a un anciano (Parte 3)


    Fecha: 08/08/2021, Categorías: Gays Autor: rolf, Fuente: CuentoRelatos

    ... los senos de estas no importándole la edad o la ocupación ya que ni las mujeres policías o enfermeras se salvaban de sus penetrantes ojos, le fascinaba las diferentes formas y tamaños, siempre que había una labor social o vacunación gratuita era de los primeros en formar cola ya que sabía que a esos lugares siempre van tiernas enfermeras o ayudantes, muchas de las cuales iban ligeras de ropa por la excesiva calor de la zona y aprovechando su posición de tercera edad, muchas veces les hacía conversación para alargar un poco más su turno, mientras hacía eso no perdía detalle de las piernas de las enfermeritas que eran adornadas con esas típicas minifaldas blancas y tampoco perdía detalle en los pechos de estas, las cuales muchas veces andaban con la blusita blanca con uno o dos botones sueltos, ocasionalmente las miradas eran tan descaradas que hasta las chicas más ingenuas se daban cuenta de lo que pasaba, pero como se trataba de un “ancianito” humilde, muchas veces lo pasaban por alto, es así que luego de un tiempo el viejo se ganó la fama de viejo verde y casi todas las chicas de labor social y enfermeras sabían quién era él, a algunas les resultaba asqueroso y lo evitaban, mientras que a otras simplemente les daba gracia y por seguirle el juego se soltaban dos o tres botones para que el pervertido se alegre la vida con los lindos escotes que se formaban, desgraciadamente para el anciano solo se podía limitar a mirar, ya que la primera y única vez que quiso intentar algo ...
    ... más, se llevó tremendo problema, por parte de una de las enfermeras practicantes que se puso nerviosa apenas sintió una mano posarse sobre uno de su senos.
    
    El viejo recordaba todo eso, le encantaba mirar todo tipo de senos, aunque sus preferidos siempre eran los voluptuosos, de esos grandes y firmes a la vista, pero que siempre dan un leve bamboleo natural al caminar, se le hacía agua la boca siempre que veía uno de esos y ahora tenía a una hermosa joven que poseía justo ese tipo de hermosos melones y estaban a su total disposición, los senos de Milly eran un manjar que no estaba dispuesto a soltarlo nunca, mientras recordaba, acomodo a la tierna muchacha de tal modo que los dos estaban cara a cara… bueno cara-senos, ya que el viejo se había bajado un poco para estar a la altura de esos melones, a pesar de que por la oscuridad del cuarto sus ojos no podían apreciar esos monumentos, el contacto de su rostro con ellos era más que suficiente, su horrible cara se hundía en esas suaves almohadas, su lengua empezó a recorrer desde la base hasta la punta de ese fino pezón de color café claro para perderse en este último y darle un trato especial, donde alternaba entre lamer y dar pequeños mordiscos con su labios resecos, el miembro del anciano estaba totalmente empalmado como si hubiera tomado un potente viagra, por lo que volvió a ponerlo entre los suaves muslos de la joven, estuvo en ese lapso por maso menos 20 minutos cuando sintió que se quería venir, don Eulalio aun quería ...
«1234...33»