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Alegrando a un anciano (Parte 3)
Fecha: 08/08/2021, Categorías: Gays Autor: rolf, Fuente: CuentoRelatos
... noviecitos, Todos esos recuerdos la asqueaban pero a la vez la calentaban ¿cómo era posible que un viejo senil sea capaz de aguantar tanto? ¿será que la mayoría de los viejos cogen así se rico? ¿qué hare ahora con don Eulalio? esas preguntas y muchas otras más rondaban la cabeza de Milly mientras hacia sus estiramientos a vista de todos los pervertidos de ese sector del parque que se recreaban con tan maravilloso trasero que se lucia en todo su esplendor cuando hacia estiramientos para relajar sus piernas y muslos, la chica se percató de algunos de sus espectadores, dio una mirada rápida mientras hacia el movimiento de que cambiaba de ejercicio, su vista fue fugaz y certera, diviso a unos mocosos que se dedicaban a limpiar las lunas de los vehículos mirar de reojo su trasero aunque estos querían fingir que solo estaban hablando sus evidentes erecciones en sus pantalones decían lo contrario, luego volvió a cambiar de ejercicio y dio otra mirada rápida, esta vez vio un par de ancianos en unas bancas más al fondo que estaban intentado jugar ajedrez y sí que lo intentaban ya que tener a una hermosa joven haciendo ejercicios casi al frente tuyo no te permitía concentrarte en el juego, la chica no pudo evitar relacionarlos con su viejo amante, ya que ambos tenían la misma apariencia demacrada y arrugada de una vida humilde y difícil, su mente volvió a volar e imaginarse muchas cosas, así que un poco motivada por esas desvergonzadas miradas decidió darles un pequeño obsequio ...
... para alegrarles la mañana y que tengan algo que pensar el resto del día, así que se relajó, tomo aire y con las puntas de los dedos tocaba las puntas de sus pies, dándoles así a los viejos y a los mocosos (los cuales habían sacado sus celulares que seguramente eran robados y empezaron a grabar sin importarles ya que los descubrieran o no) la mejor vista posible de su firme y bien trabajado trasero, la chica trataba de levantar bien su cola para que esos viejitos tengan en algo que pensar el resto del día, de reojo Milly miraba como los viejos no perdían detalle y se codeaban entre ellos para molestarse como fueran unos jovenzuelos otra vez, para la alegría de la muchacha noto que a ambos ya se les notaba una leve carpa por encima de sus amplios pantalones, lo que le indicaba que aun gozaban de buena salud en esa zona, cosa que le alegro mucho. Para mala suerte de los vejetes, un grupo de señoras se acercaba al lugar y la joven tuvo que dejar de hacer tales posturas para sus afortunados espectadores, Milly decidió continuar su camino por el amplio parque algo fastidiada por que le hubiera gustado darles un poco más de espectáculo a esos míseros ancianos, pero al menos tenía la reconfortante idea de que hoy pensaran en ella cuando lleguen a sus casas. Continuando su camino diviso al viejo barrendero, el mismo que Milly había admitido que le calentaba cuando le lanzaba miradas morbosas aun cuando estaba junto a su mujer, lo curioso es que esta vez lo veía sin la vieja ...