-
Asesoría de tesis
Fecha: 09/08/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: FilosofoAullado, Fuente: CuentoRelatos
Es tu última asesoría sobre la tesis enIdeales de la cultura griega. Llegas tarde, algo muy poco común en ti; me gusta más tu anómala manía de llegar justo a tiempo, ese juego cronológico se me hace completamente enternecedor. De todos modos, esta mañana me siento un tanto conflictuado, las cosas no van bien con mi novia. Últimamente fantaseo con que otro se la coge, a mi novia, mientras yo me masturbo esquizofrénicamente; no sé si sea un caso de desapego zen o un eufemismo de la indiferencia. Llegas con pantalón de mezclilla, zapatillas altas y una blusa negra y un tanto desabotonada. Tu cabello alborotado me hace pensar en huracanes y países lejanos. Tu maquillaje un poco corrido te delata: te has enfiestado toda la noche, llegas sin dormir y todavía un poco ebria para que te hable acerca de la invención de la retórica por parte de los filósofos sofistas. Tú me habías dicho, por diversión y por hacerme encabronar, que, si todos los filósofos que cobran por transmitir conocimiento se llaman sofistas, ya todos los profesores de filosofía son sofistas. A mí no me incomoda, en verdad, el apelativo. Pero tu risa que es a la vez tan seductora e infantil, te dio un aire de burla… Mi impulso fue simplemente morderte la boca para que te dejaras de reír. No lo hice, yo no hago esas cosas. Menos con una de mis alumnas y menos con una de mis alumnas casadas. Pero a nadie le hace daño fantasear, ¿no? Me acomodo los lentes, te observo de pies a cabeza, definitivamente juzgándote; ...
... quiero que se me note, lo perro y lo culero. Tú te disculpas, pero me parece ver, por dentro, tu alma riéndose a carcajadas de mí. No sé por qué me haces perder mi tiempo, si no vas a respetar nuestros horarios entonces que te asesore alguien más. Profe, le juro que es la última vez. Pues sí, porque es tu última asesoría, ya deberías tener la tesis lista y te veo enfiestada en lugar de redactando. Lo siento, profe, en verdad que usted se portó muy bien conmigo y nunca llego tarde, pero andaba celebrando que precisamente ayer por la mañana terminé de redactar mi tesis, así que ocupaba unas cuantas cubas para el estrés. Siendo así te felicito, sólo te faltó invitarme. Es porque usted no quiere, profe. Te sientas con las piernas abiertas, en posición relajada, entrecerrando los ojos, se nota que te mueres de sueño. Aprovecho que tienes los ojos cerrados para ver de reojo tu escote abierto, joder, cuántas noches he soñado con tocar esos pechos, con meterlos en mi boca y apretarlos fuertemente con mis dientes. ¡¿Y tu borrador?! El grito te sobresalta y sacas de tu portafolio el gran grueso de la tesis, la reviso superficialmente y noto que has hecho un trabajo estupendo. Así te lo hago saber, has hecho un trabajo estupendo. Ya ve, profe, no se enoje conmigo, he hecho mi tarea, soy una niña buena. Eso, que tú lo hayas dicho con voz entrecortada, ebria, desvelada, recién cogida (lo adivino por la blusa mal abotonada) y con el cuerpo completamente relajado, arrojado hacia atrás, con ...