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Mi amiga Feli me llevó hasta él (2): En las fiestas con Abel
Fecha: 18/08/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
En visitas rápidas que hice a mi amigo el cura Abel, me insistía en que tenía que ir la semana de fiestas. Me decía son bonitas, hay desfiles, toros en la calle, fiestas y bailes nocturnos y más cosas. Y me dijo algo curioso, que le ayudaría en algunas cosas religiosos, justo yo que de eso nada entiendo. Pero cuando hablé con Feli ella se entusiasmó y me dijo que fuéramos. Cuando llegamos fuimos primero al convento de las monjas para que acomodaran a Feli. Las monjas le hacían alabanzas, que sus familiares, que si esto, que lo otro, que me da vergüenza las cosas que decían las mujeres de mí. Pues que yo me ataje una mochila llena de jean para todas las ocasiones, pero para conducir el coche llevaba cortos, rotos a más no poder y qué sabía yo de monjas. Una dijo «y tan jovencito y ya conduce coche…» Todo era porque me miraban las piernas recién afeitadas de la mañana. Abel nos presentó formalmente familiares, Feli era su prima hermana y yo un sobrino suyo, así fue como pasamos ante las monjitas del convento que se portaron muy bien con Feli, ella estaba feliz. Por mi parte yo andaba a todas partes con Abel, excepto al baile de la discoteca. Abel me había conseguido unos pases para que me distrajera. Este es el resumen. Ahora os describiré los días, lo que hicimos y cómo son las fiestas. Dejamos a Feli en el convento y quedé con ella que pasaría a recogerla más tarde, me dijo que no, que estaba cansada, que no saldría y estaría con las hermanas. Abel y yo fuimos a su ...
... casa. Mientras íbamos caminando hacia el coche que estaba delante de la casa aparcado, vamos hablando: — Esta noche hay un pasacalle con bandas de música y todo el que quiere va delante de la música. — ¿Vas a ir? — Tengo que ir, yo voy con el alcalde y los concejales al final de la gente y detrás ya va la banda del pueblo, la otra banda va al comienzo. — Y yo ¿qué hago?, —pregunté. — ¿Tú?, lo mismo que yo, vienes conmigo y con todo el ayuntamiento, te presento al alcalde que después vamos a cenar todos juntos y tú conmigo. — Entonces he de duchar bien y vestirme algo mejor que ahora. — Pues sí. Llegamos al coche, sacamos mis dos mochilas y las subimos a casa. Entramos a la habitación que había dispuesto para mí y se me echo encima. Me besó y le correspondí. Ahí mismo nos íbamos desnudando poco a poco uno al otro. Le saqué la camisa muy despacio, casi sin que lo notara. Abel me la sacó a mí. Yo metí mano detrás de su pantalón y me lo arrimé todo lo que pude para que nuestras pollas se encontraran y la tenía muy dura ya. Por mi parte yo estaba que no podía más. Abrí su cinturón abrí el botón y la cremallera, dejando caer el pantalón a sus pies. Luego le acaricié la polla. Noté que me estaba esperando con ansia porque se me puso como una pistola, marcando el frente y a punto de disparar. Me bajó también mi short y mi polla saltó sobre su polla y se juntaron las dos vibrando como nerviosas. Estaban duras, con ganas, ambas tenían sus capullos amoratados y ...