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Mi amiga Feli me llevó hasta él (2): En las fiestas con Abel
Fecha: 18/08/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... quien le pasa es a mí… — ¿El qué? — Sabes que yo soy cura… — Si, ¿y qué? — Que los curas no nos casamos… — ¿Por qué? — Nos comprometemos a no casarnos para dedicarnos totalmente a las cosas de la Iglesia. — Ah, bueno, ¿y tú te has casado? ¿Es eso lo que pasa? — Los curas no tenemos relaciones sexuales con nadie… Me reí de la estupidez que me estaba diciendo porque él es cura y las habíamos tenido muchas veces, no era de plástico era de verdad, me gustaba mucho y yo estaba coladito por él. — Creo que no entiendes nada. — ¿Qué hay que entender? — ¡¡¡Que yo soy el que me estoy portando mal y no quiero que se entere Feli!!! me dijo gritando. Tras un breve silencio, me dijo suavemente: — Pues eso, me rindo contigo, no puedo explicarte más, solo quiero que Feli no sepa nada de lo nuestro. Guardé silencio, me senté en el suelo, mi erección había desaparecido sin darme cuenta. Miré a Abel y le pasaba lo mismo que a mí. Se agachó, me tomó de la mano, me puso la cabeza en su pecho y me besó sin parar. Me llevó a la ducha, nos lavamos uno al otro y después de un rato pudimos masturbarnos uno al otro y dejamos bajo el agua nosotros espermas para que el agua se las llevara a los desagües. Por momentos hubo cierto malestar y mucho silencio, mientras nos vestíamos y me dijo que nos fuéramos que pronto iba a comenzar la fiesta. Me besó y me dijo que iba muy bien con mis jeans normales y la camiseta discreta que me había puesto. Me besaba ...
... diciendo: — Ahora en el desfile y durante la cena no debemos tener mucho contacto tú y yo, yo estaré con el alcalde y te presentaré a los concejales más jóvenes y vas con ellos, pero solo eres mi sobrino y no hablas a nadie de lo nuestro, que no está bien visto que el cura tenga novio o amante. — ¿Yo que soy de ti, novio o amante? — Más que novio y mejor que amante, para mí eres parte de mi vida, pero no la podemos mostrar a nadie, es solo cosa nuestra. — No necesito a los demás, Abel; es a ti a quien quiero y necesito. Salimos a la calle que llena estaba de gente y todo el mundo saludaba. De vez en cuando alguien saludaba a Abel y se veía obligado a presentarme. De repente un grupo de chicos jóvenes vinieron a saludarlo muy amigablemente, eran de mi edad y algunos más jóvenes, hablaron y me miraban, entonces me presentó y me dijeron que me fuera con ellos. Uno de ellos me dijo: — Deja a tu tío con los viejos del ayuntamiento, vente con nosotros, desfilaremos hasta la plaza y vienes a cenar con nosotros. Miré a Abel y le pareció bien. Tengo que decir que me lo pasé fabulosamente bien. Salimos detrás y muy cerca de la primera banda. Íbamos dando saltos, agarrados de los hombros y todo lleno de gente. Al llegar a la plaza nos quedamos hasta que pasaran las autoridades, unos aplaudían, otros silbaban, pocos decían cosas inconvenientes contra ellos y uno de la gente dijo: «Mira el puto cura junto al maricón del alcalde, ¡sinvergüenzas!». Me puse serio y le iba a ...