1. Mi amiga Feli me llevó hasta él (2): En las fiestas con Abel


    Fecha: 18/08/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... contestar y uno de los chicos me agarró de los brazos y me dijo:
    
    — No hagas caso, está borracho. Tu tío es el mejor cura que hemos tenido en años y lo quiere todo el mundo.
    
    Me quedé desorientado, pero había tanta fiesta que pronto se desvanecieron todos mis disgustos y sinsabores. Pero fue gracioso que los chicos tenían la cena en el patio del convento. Salieron a abrirnos y al reconocerme y verme tan bien vestido me elogiaban. Pronto vino Feli y al vernos, no sé por qué sentí ganas de abrazarla y besarla. Al parecer ella también sintió ganas y se puso en sintonía. Cuando regresé a donde estaban los chicos, tenía un asiento reservado para mí y me preguntó el que me había convencido para ir con ellos:
    
    — Esa mujer que va en silla de ruedas ha hablado con nosotros esta tarde cuando estuvimos para preparar esto y nos habló de ti, por eso hemos ido a rescatarte.
    
    — Gracias, pues.
    
    — Ella es tu tía, ¿no?
    
    — Es pariente lejana de Abel, pero es mi vecina y yo le ayudo para que pasee.
    
    — Qué bueno, es que nos ha dicho que eres músico.
    
    — Estudio violín.
    
    — También dice que eres bailarín…
    
    — Ja, ja, ja, no, estudio danza y violín. Lo que me gusta es el violín, pero la danza me ayuda mucho a adquirir unos conceptos de ritmo que van bien para todo. Para ser un profesional de danza hay que comenzar muy joven, de niño, yo no lo hice, por eso es como una actividad más, lo que quiero es ser violinista.
    
    — Ahhh…
    
    Seguimos hablando más de música, de violín, de cómo ...
    ... eran mis clases y todo eso, con lo que me alegré de no meterme en enredos, porque ya se sabe que es difícil salir de ellos. La velada fue muy agradable. De allí nos pasamos a los cohetes. Cuando le fui a dar las buenas noches a Feli, las otras monjas me decían que era peligroso, que fuera con cuidado porque a los forasteros les tiraban muchos cohetes. En eso que llegó Abel y me dijo que se venía con nosotros, se había puesto un pantalón vaquero recto y una camisa. Un chico le dio una camiseta diciendo que los faldones de las camisas atraen a los cohetes. Me hacía mucha gracia la que se traían con todos los miedos y precauciones, pero todos querían ir.
    
    Me lo habían pintado muy salvaje, luego me dijo Abel que solía ser así antiguamente, pero que ahora se acota el lugar y la gente es más respetuosa. Así me pareció, fue divertida, porque hay que darse alguna carrera si entras al recinto y me enseñaron a coger los cohetes del suelo y a contar las carreras o salidas, para que no explote en las manos. También me dijeron que no esperara a tirarlo donde hay gente en la última salida, sino antes. No hubo accidentes y todos salíamos de allí felices, sin quemaduras y muy sudados.
    
    Nos despedimos de todos y Abel me quiso llevar a tomar algo a un bar que sabía estaba abierto. Se unieron dos chicos más que no recuerdo cómo se llaman, pero habían estado en la cena y querían conversar conmigo. Me preguntaron si había traído el violín, les dije que mi violín era como parte de mi corazón y ...
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