1. Sexo con mi ahijada. Como hacerse fama y cogerme a sus amigas


    Fecha: 18/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Nazareno Cruz, Fuente: CuentoRelatos

    Con cincuenta y dos años a cuestas, matrimonio tan solo en lo formal, dos ex parejas y un número no precisado de relaciones de corta duración, la experiencia es la herramienta más valiosa para seguir ganando mujeres.
    
    Cualquiera que haya estado en un hospital alguna vez habrá podido comprobar que más del 85 por ciento de los trabajadores son mujeres, también habrán escuchado mil historias de sexo furtivo, sobre todo en las guardias nocturnas, ni que hablar de los fines de semana.
    
    Una década trabajando en un hospital, los últimos cinco como jefe de personal, me sirvió para conocer vida y milagros de algunas de las mujeres que trabajan, algunos mal intencionados le llaman a este sector el muro de los lamentos, sobre todo después de mitad de mes, es decir cuando el dinero es poco y las necesidades muchas.
    
    Durante el verano el “mujeraje” suele andar sueltito de ropas y más dispuestas alintercambio amistoso. Mi esposa dejó de interesarse por el sexo, lo hacemos cada mucho tiempo y como por obligación, gracias a este trabajo pude solucionarlo y pasarlo de diez.
    
    La verdad es que merced a las prerrogativas del cargo y a la experiencia mencionada he podido “cepillarme” a una interesante cantidad de empleadas, pero la mejor de todas, es la que está por caer en la trampera del eterno cazador, como tal es conveniente estar siempre con el dedo en el gatillo por si se aparece alguna que necesita de un hombro donde consolarse.
    
    Sarita era la hija de un dilecto amigo, siempre ...
    ... fui para ella como un tío en el afecto, aunque solía decirme cariñosamente “padrino”, por haberlo sido de su casamiento.
    
    Sarita, fue una de las primeras en esta temporada de caza, más precisamente la primera en “pisar el palito” (caer en la trampera), vino buscaba un anticipo de sueldo, para solucionar un problema económico a espaldas del marido.
    
    La pude ver caminando en la antesala, con ese ambo blanco de enfermera, que se le transparenta todo, se le marca la tanguita, buena cola, bien de gomas y mejor de piernas. Por un instante se olvidó la relación familiar, la estaba mirando con la misma lujuriosa intención y la lascivia a flor de piel. Solo verla y el “amigo” despertó de su letargo de dos semanas de abstinencia, el instinto de cazador furtivo me hizo perder la compostura, subirme indomable espíritu de cazador empedernido y salvaje cuando se me cruza una falda con tanto tiempo sin tener sexo. Eché mano a uno de los argumentos preferidos para justificar lo injustificable, que todas las mujeres son peras en el árbol del amor, y a mí me gusta mucho la fruta cuanto más si es fruta prohibida, Sarita, reunía las dos condiciones…
    
    —¡Pasa! —Disimulo la erección como puedo.
    
    —¡Sea bueno jefecito! ¡Sea bueno padrino!
    
    Reviso lamercadería, como evaluando cuan buena está para una encamada, pero en verdad hacía esta pausa para poner en orden la testosterona excitada.
    
    —Padrino tengo que pagar una deuda, por haber ido al bingo a jugar y comprarme unas ropitas sexys, y ...
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