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MIS VECINOS TAMBIEN SON INCESTUOSOS
Fecha: 19/08/2021, Categorías: Incesto Autor: Hansolcer, Fuente: SexoSinTabues
... hasta desaparecer, adivine que tras de sí la puerta se cerraría evitando con ello cualquier ojo curioso, pero no. Continúo abierta. Yo seguía en mi cuarto, inmóvil. Uno y mil pensamientos se atropellaban entre sí, lo que había visto era algo que jamás hubiera creído ver. Mi verga yacía como tronco bajo mis calzoncillos, si antes había pensado en pajearme ahora necesitaba follar, descremarme. Un ligero dolor se había ido a alojarse a la parte baja de mis huevos. Con la verga en la mano tuve que tomar la decisión, me masturbaba ahora mismo o iba a espiar y saber en que acaba lo que recién había visto. ¿Ya la estaría cogiendo? – me pregunte a mí mismo. Salí al patio, la vecindad parecía estar sola a pesar de ser sábado. Quizá el hecho de que a esta hora estuvieran pasando el programa infantil de moda tuviera algo que ver, porque los niños de mi época adoraban ver a aquella chica sexi bailando y haciendo concursos en ropa provocativa. Xuxa era la chica infantil del momento. Una mirada alrededor fue todo, seguro de nadie pudiera verme caminé hasta donde minutos antes habían entrado aquel calenturiento hijo y su madre. Pude ver hacia adentro, la puerta segunda, esa que daba acceso al dormitorio estaba entreabierta. Ahí debían estar ya Doña Petra dándose amor con su hijo. Sin pensarlo entre a lo que debía ser el corredor pero que muchos utilizábamos como cocina y hasta un dormitorio extra cuando las familias eran numerosas. Muy despacio me moví hasta ubicarme a la altura de la ...
... hendidura entre las bisagras y el marco mismo de la puerta. Pude verlos, Alfredo se había bajado los pantalones dejándolos en sus talones. Ella, Doña Petra sentada frente a él en la cama sosteniendo entre sus manos aquella verga algo extraña, extraña porque aparte de cabezona en la parte media se ensanchaba como plátano bien abonado, curva hacia un lado que la hacia parecer garfio de pirata. Todavía a medio parar, los huevos grandes como toro le daban ese toque a la escena de que a Doña Petra le esperaba una cogida para ser contada. Ella misma levantó aquella verga para meterse abajo y empezar a chuparle las bolas a su hijo, quién ahora parecía haber recuperado un poco de sobriedad. Su cara levantada al techo dejaba ver que su madre lo hacía sentirse en la gloria. Ah qué puta eres mamá – exclamó mientras arqueaba su cuerpo como minutos antes lo hacía su madre cuando el le metía mano. Ah qué rico mamas, sigue, sigue. Comete mis bolas, aaah que rico. Aquella verga seguía creciendo frente a los ojos de Doña Petra, quien no la soltaba. Ella seguía chupando los huevos de aquel hijo que no tenía reparos en llamarla puta, seguro lo disfrutaba porque sus ojos brillaban de una manera lujuriosa. Un hilo de saliva quedó colgando en el aire cuando Doña Petra dejo las bolas de Alfredo y ahora se dirigió a la cabeza del pene. Su mano derecha se deslizó hasta el tronco dejando así descubierto el glande en toda su totalidad, definitivamente aquella verga era extraña. Si no estuviera viendo a ...