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Yago (VII): Una tentación irresistible
Fecha: 23/08/2021, Categorías: Incesto Autor: dont343, Fuente: CuentoRelatos
... nada. El sargento se movió bruscamente y empujó al cabo; tirándole al suelo. Y dándose la vuelta, colorado como un tomate y asustado, intentó disculparse. - ¡Lo siento!, excelencia… El Marqués, absolutamente complacido con el cabo por lo bien que había realizado su encargo, se sintió con ganas de ejercitar su mas vistosa benevolencia. - ¡No os asustéis, sargento!. Me complace lo que aquí veo… ... ¡seguid, por favor!, la diversión no hace daño a nadie ¿no creéis? Y quitándose la casaca, se acercó a él, para abrazarle y meterle las manos en el calzón. - ¡Mmmmm!, que buen culo tenéis, sargento. Entonces, Gabriel se reincorporó y siguió con lo que estaba; y el sargento, más tranquilo, se abandonó a la lengua del Marqués y a la tremenda mamada que ya le estaba dando el cabo, otra vez. Pero en la torre, Salazar había empezado a aumentar el ritmo de sus embestidas; y le daba tremendos chupinazos a un Sarasola, que completamente despendolado pedía cada vez mas... comportándose como una verdadera puta. - ¡Ah!, cabrón. Que bien me trabajáis, decía; sacando el culo, y empujándolo hacía atrás. El capitán sentía ganas de morderle en el cuello y tirarlo al suelo; para quitarle los calzones y follárselo a saco, sin ningún tipo de miramientos. E, incluso, estuvo tentado de llamar a algunos de sus compinches del cuerpo de guardia, para follárselo al alimón. Pero, no podía ni imaginar lo que seguiría... Después de ultrajarlo, casi con desprecio; usando ...
... sus peores modales, y follárselo salvajemente durante casi dos horas, Sarasola se levantó muy serio, y lo agarró de la cara con fuerza… - ¡Sois precioso, capitán! Y empezó a comerle la boca, con ganas; y a meterle la lengua hasta el fondo, a punto de ahogarlo. - ¡Mmmmm!, me gustáis mucho… Mientras le metía una mano entre las nalgas desnudas y le introducía los dedos en el culo... - ¡Uhhh!… ¿todavía sois virgen?, capitán… Luego, empezó a morderle en el cuello, mientras continuaba metiéndole los dedos en el culo, cada vez con mas fuerza Y el capitán, que había empezado a quejarse en cuanto sintió los dedos en el culo... Ahora empezaba a revolverse; inútilmente, ¡claro!… porque el coronel, mas corpulento, ejercía un control absoluto sobre su cuerpo. Le giró, violentamente; y le obligó a inclinarse. - ¡A ver esta hermosura!, dijo, con cierta sorna. Y el capitán pareció relajarse un poco… Apoyado en la pared, el capitán dejaba su culo a disposición del coronel, que le mantenía bien sujeto. Salazar no pensaba que el coronel tuviera tanta fuerza; y en el fondo, confiaba en que moderaría el trato que estaba empezando a darle. De repente, sintió cierta humedad en su ano y un calorcillo muy agradable; que le gustó mucho. Y, en ese momento, se dio cuenta de que, aunque había gozado de numerosos machos, y disfrutado de ellos con todo tipo de juegos ideados por el Marqués y él mismo. Jamás había sentido el placer que proporciona una lengua en el ...