1. Yago (VII): Una tentación irresistible


    Fecha: 23/08/2021, Categorías: Incesto Autor: dont343, Fuente: CuentoRelatos

    ... voces y risas femeninas, a lo lejos.
    
    Pero, Nandillo se despertó; no conseguía quitarse la imagen de Yago de la cabeza. Lo habían dejado durmiendo en los fardos de alfalfa.
    
    Miró a Pierre y se levantó con sigilo. Llegó hasta donde dormía; y se quedó mirándolo, como hipnotizado. La luz de la luna, que entraba por un ventanuco, iluminaba su cuerpo, a pesar del incipiente vendaval... y Nandillo volvió a sentir frío.
    
    Se tumbó a su lado y se abrazó a él, buscando su calor; y poco a poco, terminó bajo su manta y bien pegadito. Le encantaba esa sensación.
    
    Según avanzaba la noche, el deseo de Nandillo iba en aumento; y su atrevimiento le permitía correr ciertos riegos.
    
    Había empezado a tocarle; metiéndole la mano bajo la camisa... pero, más que nada, porque no era capaz de controlar su deseo. Y claro, Yago, que llevaba durmiendo ya un buen rato, percibió la frialdad de su mano.
    
    Quizá, porque todavía estaba algo dolorido, y no tenía cuerpo para nada, decidió no darle importancia. Sin embargo, si quería ver hasta donde era capaz de llegar. El chico olía a limpio, y no le importaba que se calentara pegándose a él todo lo que quisiera. Realmente, estaba empezando a hacer frío.
    
    De repente se dio la vuelta y le abrazó; y Nandillo se vio envuelto entre sus brazos.
    
    - ¡Mmmmmm!, ¡que placer!. ¡Que calentito está!, pensó Nandillo…
    
    Se acurrucó bien y se dio la vuelta, dándole el culo…
    
    Yago, le recibió entre sus brazos, de nuevo; y se adaptó a la nueva ...
    ... postura…
    
    ... pero notó la inquietud de ese culo buscando acomodo.
    
    Se dio cuenta de que el chico estaba desnudo; porque, pusiera sus manos donde las pusiera, siempre sentía la frialdad de su piel. Y esto le fue despabilando, poco a poco.
    
    Esperó atentó sus movimientos, ya que no dejaba de buscar una mejor postura; y observó, que desde hacía un rato, tenía el rabo descansando entre sus nalgas. El chico le acercaba el culo para sentir su bulto; y a veces tenía la impresión de que quisiera tenerlo dentro.
    
    De repente, sintió su mano fría dentro del calzón; y decidido, le echó mano al culo.
    
    Nandillo, se sobresaltó; y miró hacia atrás.
    
    - ¿Estáis despierto?
    
    - ¡Uhumm!… desde hace rato. ¿Porqué lo preguntáis?
    
    - Es que tengo frío; y me he pegado mucho a vos. ¿Os molesta?
    
    - ¡No!, estate tranquilo.
    
    Yago empezó a acariciarle entre las nalgas; concretamente, a hurgarle con un dedo en el ojete. Y Nandillo se pegó mucho más a él.
    
    - ¡Mmmm!… ¿os molesta?
    
    Yago, no le contestó; solo empezó a morderle una oreja, mientras se bajaba el calzón y le dejaba el rabo entra las nalgas, bien calentito.
    
    -¿Estás a gusto?…
    
    … ¿se te pasa el frío?
    
    -¡Si señor!.
    
    Yago empezó a meterle un dedo en el culo; y vio que entraba sin dificultad...
    
    - ¡Ay!, que gusto señor...
    
    A ver, date la vuelta…
    
    Nandillo, se puso muy contento. Sabía que ya lo había conseguido. Se metió bajo la manta y se colocó con la cabeza entre las piernas de Yago; que ya se había quitado el calzón y permitía ...