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Yago (VII): Una tentación irresistible
Fecha: 23/08/2021, Categorías: Incesto Autor: dont343, Fuente: CuentoRelatos
... ojete. Ni, tampoco, lo que se siente cuando te la clavan en el culo. Pero, justo en ese momento, un par de dedos de Sarasola entraban con fuerza atravesando su esfínter; y aunque le molestó un poco, al principio, la sabiduría del coronel, moviéndolos en su interior, logró convertir la molestia en placer. - ¡Ahhh!… ¡llevad cuidado coronel!… - ¡No os preocupéis!, capitán. Ya sé que sois virgen… ... pero, ¡os aseguro!, que de esta, terminaréis siendo la puta del castillo. Sarasola, se escupió en la mano, y se la restregó entre las nalgas. Y luego, se colocó adecuadamente para empezar a introducírsela; empujando suavemente y apretándolo contra si mismo, para empezar a mover la pelvis con toda la intención… A los diez minutos, el ritmo de sus embestidas era endiablado. - ¡Agghh!… ¡cabrón!… ¡me vais a destrozar!… Sarasola, le tapó la boca con una mano, y aumentó la fuerza de sus embestidas… -¡Callad!, puta… y ¡disfrutad de este macho!. El inevitable dolor de las primeras embestidas, poco a poco se iba a convertir en un gran placer; y ya estaba pasando. Ahora, ese placer le inundaba por completo; y le mostraba una forma distinta de goce… ... y empezó a pedir más. - ¡Seguid, coronel!… ¡seguid, así! … ¡fuerte!,... si, ¡mas fuerte! Esta puta ya está a punto, pensó el coronel. Y se la sacó de una vez... - Ahora, capitán, vais a regresar a vuestros aposentos, y a lavar bien vuestro cuerpo. Hacedlo a fondo, ¡os lo ruego!. Quiero que cuando ...
... volváis a mi alcoba, lo hagáis bien limpio y perfumado... y dispuesto a gozar durante toda la noche. ¡Os espero!. El coronel se puso el uniforme, y se recompuso como buenamente pudo. Salió de la torre; y procuró no ser visto. Llegó a sus habitaciones, y se desnudó para bañarse, antes de que Blanca llamara a su recámara. En las caballerizas, Pierre ya se había bañado; y ahora tenía sus manos sobre las tetillas de Nandillo, que desnudo le miraba impacientemente. - ¡Vais muy lento!. Y, tengo frío, Pierre. - ¡Clago!, toda la tagde jugando con el agua… ... ¡ya ves, que todavía viene muy fgía!. El francés procuraba frotarle enérgicamente mientras terminaba de ayudarle a lavarse; ya llevaba casi una semana sin hacerlo. - ¡Venga!, que ya nos queda poco, Nandi... Y le dio una palmada en el culo - ¡Ayy!… ¡no empieces, ya!, ¡eh! Y Pierre empezó a reírse - Te gusta ¡eh! Nandillo le miraba de reojo; y se la meneaba. Entonces, le pasó la mano por la espalda; y sintió que Nandillo esperaba que le tocara el culo. - Ven que te seco, ¡anda!… El lienzo que usaba para secarlo era lo suficientemente grande como para cubrir su cuerpo por completo; y como estaba empezando a tiritar, le envolvió en el... y lo abrazó. - Vamos a dogmig, ¡anda!. Que mañana tenemos que levantarnos antes del alba. Solo se oía el ruido producido por los cascos de algún caballo inquieto; y el que hacía el portón, por culpa de ese aire… y algunas veces parecía que se oyeran ...