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Mi primera experiencia gay
Fecha: 17/09/2021, Categorías: Gays Autor: AlbertoS, Fuente: CuentoRelatos
Hace unas semanas escribí un relato de cómo fue una de las experiencias más deliciosas que haya tenido en el transporte público. En aquella ocasión mencione que no fue mi primera experiencia gay, aunque fue de las más deliciosas, por lo que en esta ocasión me gustaría hablar acerca de cómo perdí la virginidad. Creo que tendría alrededor de 18 años cuando me sucedió, prácticamente a la mitad de mi vida recorrida al día de escribir estas líneas. Para aquel entonces ya tenía muy en claro que era lo que quería al respecto de mi sexualidad. Cuando estaba en la secundaría recuerdo haber visto con mis amigos varias revistas pornográficas, y aunque ellos comentaban una y otra vez acerca de las actrices que ahí aparecían, yo me quedaba embelesado viendo a los hombres y sus gigantescos penes. La cara de placer de las actrices era lo único que me llamaba la atención de ellas, pues me hacía preguntarme constantemente si realmente disfrutaban tanto lo que les estaban haciendo como sus expresiones hacían ver. Y con esa idea creciendo en mi cabeza por varios años, fui explorando mi cuerpo, al tiempo que me imaginaba en sus posiciones y situaciones, con hombres de diversos tamaños, colores y formas tomándome y usándome para su satisfacción, que en el fondo era mi propia satisfacción. Cuando llegue a la edad que mencione, estaba no solo decidido, sino también en plena efervescencia de hormonas. Acelerado por ello, decidí meterme a un canal de chat para gays que era muy popular en ...
... aquel entonces, y comencé a buscar gente con quien quedar para tener mi primera experiencia. Como en muchas ocasiones, fue de probar con varios desconocidos, de preguntar, ofrecer, y pedir sin llegar a concretar nada. Sin embargo, en lugar de desanimarme, termine calentándome aún más cuando varios de ellos me describían que podríamos hacer, y alguna que otra foto indiscreta que me llegaba por servicios en línea. Por fin, después de una hora, se concretó lo que esperaba. Un señor me dio su teléfono, al que llame para conocerlo mejor. Nos dijimos algunas cosas calientes, acordamos donde vernos y la hora, colgamos y supongo que ambos nos comenzamos a preparar para el encuentro. Una hora después estaba en camino hacia la ubicación que quedamos. Viendo hacia atrás, fue una fortuna que puedo escribir estas líneas, pues tristemente muchas personas que intentan algo pareció a lo mío terminan muy mal, pero creo que sería mejor enfocarnos en mi historia que termino muy bien para mi gusto. El caso es que llegué a la esquina del banco que acordamos y ahí me quede parado viendo hacia los lados, mientras esperaba. Entonces, él llego en un carro rojo, se estacionó frente a mí y abrió la puerta, y como si fuera un comercial de Uber (antes de que existiera el Uber), me pregunto “¿Alberto?”. Yo le dije que sí y subí a su automóvil. Que suerte tuve de no terminar en la cajuela, amarrado y camino a algún prostíbulo en la frontera, ja. Regresando al carro, al subir nos saludamos, e hicimos ...