1. A MI HERMANA LE GUSTAN LOS VIDEOJUEGOS - 1


    Fecha: 19/09/2021, Categorías: Incesto Autor: maverick_indalo, Fuente: RelatosEróticos

    ... Llegados a este punto me estaba volviendo loco, no podía más y desaté el lazo del cordón de mi bañador, lo bajé despacio, hasta que pude liberar a mi amigo, y comencé a acariciarme sin perder un solo detalle del espectáculo que me brindaba mi preciosa hermanita.
    
    Tentado estuve de acercarme para poder contemplarlo todo aún más de cerca, incluso tocar aquel cuerpo que me estaba volviendo loco de deseo, quería más, necesitaba más, pero no me atreví, no quería abusar de mi suerte y, ese momento de lucidez tuvo su premio, porque cuando los movimientos de la mano de María se aceleraron dentro de su pantalón y su agitación los gemidos se hicieron más evidentes y continuados,
    
    - ¡Uuuuuuummmmm!, ¡ummmmm!, ¡ooooohhh!
    
    En ese mismo momento decidí que necesitaba acabar con mi sufrimiento, que necesitaba aliviarme aunque me viese mi hermana, pasase lo que pasase y, justo en ese instante, como si estuviésemos conectados, María giró su bonita cara hacia mí, abrió sus preciosos ojos, miró mi cara, desencajada por el deseo, y bajó su mirada hacia mi miembro mientras yo iniciaba mi primera descarga y ella se tensaba, cerrando de nuevo sus ojos, y con su mano izquierda, sin soltar el mando de
    
    la Play
    
    , subía un poco su camiseta, solamente durante un fugaz instante, lo suficiente para que mis ojos casi se salieran de sus órbitas al ver, casi por completo, el maravilloso pecho derecho de mi hermana, cubierto tan solo por el mando que tanto parecía gustarle. Fue solo un segundo, pero ...
    ... esa imagen me supo a gloria y se grabó a fuego en mi mente adolescente, marcándome para siempre. Era un regalo que ella me estaba haciendo; desde el primer momento sabía que la estaría mirando, ahora lo entendía.
    
    Acabé mi copiosa tercera corrida del día, (y en menos de cinco horas ¡increíble!), y mientras ella se iba calmando, antes de que la situación se volviese más incomoda, sobre todo para mí, no se me ocurrió otra cosa que, tal y como estaba, subirme el bañador discretamente y, en la misma posición en la que estaba, con la cabeza pegada a la almohada, cerrar los ojos y hacerme el dormido. Pude escuchar como mi hermana se movía con suavidad, dejaba los auriculares y el mando sobre el escritorio, se acercaba hacia mí y después sentí como, despacio, me daba un tierno beso en la mejilla y abandonaba mi habitación sigilosamente.
    
    Esperé unos segundos, y por fin, me atreví a abrir los ojos. Se había ido. Si no fuese por los restos de semen que manchaban mi vientre, la sábana y el bañador, pensaría que había sido un sueño. Me levanté a por el papel higiénico, me senté en el sillón donde instantes antes había estado María, y me limpié lo mejor que pude; cogí el mando de la videoconsola y lo acerqué a mi nariz: olía a ella, a su perfume, a su piel, a su sexo.
    
    Las cosas estaban cambiando demasiado rápido entre mi hermana y yo, ¿o era yo el que estaba cambiando y ahora era consciente de la realidad…? Lo cierto es que mi cabeza iba a cien y lo que también tenía claro es que ...