-
Mario (09 de 22): Ilusión desmedida sin razón
Fecha: 19/09/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... de mi abuelo. El me había hecho un puto amancebado y cargaba en mi toda la culpa. En el banco no tuvimos que esperar mucho tiempo, una chica me guío hasta una mesa, el cartel del plástico negro con letras doradas, además del nombre anunciaba un cargo. “Subdirector”. Un señor entrado en años se levantó de su sillón de ruedas y me tendió la mano. -Lo tengo todo listo siguiendo las ordenes de don Guillermo. -Yo le traigo un formulario relleno y fotocopia del DNI. -Bien, es pura formalidad para completar la ficha y tener su firma. Me explicó con detalle, y muy amable, en lo que consistía la cuenta y como funcionaba. Mis ordenes son que el saldo medio no baje nunca de seis mil euros, de eso me ocuparé personalmente, y ahora le enseñaré como usar la tarjeta de crédito. Tuve que firmar algunos documentos más que tenía preparados y salimos a la zona de los cajeros. Migue se había quedado esperándome y al vernos salir se incorporó a nosotros. -Solamente puede sacar novecientos euros en metálico diariamente, está limitado por su seguridad y por si le roban o pierde a tarjeta, el crédito para compras esta también limitado a dos mil euros mensuales, pero si lo necesita puede llamarme para que se lo libere y vuelva a comenzar de cero. -Ya ve que todo es muy sencillo, ahora en este sobre tiene la clave para acceder a todos nuestros servicios. Me hizo una muestra práctica sacándome trescientos euros que me entregó y ya nos despedimos de él. -¡Cabrón de ...
... viejo, cuánto dinero tiene! -exclamó Migue al salir a la calle. -Ja, ja, ja. No hables así de él, no seas envidioso. -¿Cómo que no? Unos tanto y otros tan poco. -A nosotros nos viene bien que tenga mucho dinero, ¿no?. -Ahora vamos a regresar al barrio, a la tienda de don Andrés, necesito liquidar la deuda de mi abuelo y alguna cosa más. Don Andrés estaba tras la caja como siempre, Aldo se ocupaba de reponer las estanterías y tiraba de una plataforma con ruedas llena de cajas, se dio cuenta de nuestra llegada y su cara grande se cubrió de rojo. En la galería superior se veía la sombra tras las cortinas, de la verdadera dueña de la tienda. -Que haces aquí, no hay nada para tu abuelo ni ha pasado a pagar. -nos miraba desconfiando, pero revisándonos a Migue y a mi. -¿Desde la mañana estáis vagueando y haciendo el golfo? -su tono resultaba grosero e insultante. -Quiero hablar con la señora Rita. -¿Acaso la ves por aquí? Está ocupada y no tiene tiempo para hablar con un golfillo. -Está arriba en la oficina, si no la llama gritaré y haré un escándalo. -había pocas personas haciendo compras, pero las más cercanas dejaron de mirar estanterías y clavaron sus ojos en nosotros. -Está bien, la llamaré, pero dejar la caja libre y colocaros al lado. -debió de tocar algún timbre oculto y al cabo de dos minutos bajaba las escaleras la dueña. -Habló un momento con su marido y éste nos señaló a nosotros, la señora Rita nos interpeló, era una señora alta y fuerte, ...