1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (3)


    Fecha: 30/09/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... dejando que la música de la radio sonara durante un tiempo y disfrutar de ese “silencio”. Dentro del coche, aunque ninguno de los dos hablara, ambos sentían lo mismo, una comodidad que ninguna otra persona les podría proporcionar en ese momento. Ninguno de los dos entendía ese extraño sentimiento, aunque no le tenían que dar un motivo, simplemente debían disfrutarlo.
    
    —¿El tío cuando vuelve? —dijo Sergio rompiendo el silencio.
    
    —Siendo sincera, no lo sé, ni él tampoco, quizá en una semana o quizá en más, me ha dicho que las negociaciones son pesadas. —era un tema que no le agradaba tratar.
    
    —Cuando vuelva, si sigo aquí, me paso y así le veo.
    
    —Te vuelvo a decir, que si quieres puedes quedarte en casa, no hay ningún problema, no vas a ser ningún estorbo, vamos ni mucho menos.
    
    —No tía, de verdad, además que así cuando llegue el tío estáis solos. Después de no verle durante tanto tiempo estarás con ganas de estar con él.
    
    —Sí.
    
    No mentía. Carmen tenía ganas de estar cerca de su marido, pero en el fondo, sabía que la relación llevaba fría desde hacía muchos años y no era lo mismo. Podría decir que más que marido y mujer, eran dos conocidos que habían tomado la decisión de vivir juntos. Sergio sintió que la palabra que salía de la boca de su tía, no iba acorde con lo que sentía.
    
    —Aunque si quieres… el primer día lo puedo pasar contigo, además que mis amigos todavía no estarán.
    
    —¡Vamos, faltaría más! Es que eso lo daba por hecho. Además, que la casa es grande y ...
    ... cuando estoy sola se me cae encima, me muero de soledad allí dentro de verdad.
    
    Ya habían recorrido más de la mitad del viaje. Carmen se había quedado callada, el comentario de Sergio le removió algo por dentro. Ella y su marido no estaban bien, era un hecho. Tampoco la situación iba a desencadenar un divorcio, no tenían la edad para hacer esas cosas, o eso pensaba ella, sin embargo, la distancia que les separaba era mucho mayor de la que les unía.
    
    Carmen no se dio cuenta de cómo tenía el rostro. Concentrado, tenso, similar a una roca, con la vista perdida en el horizonte. Sergio al instante que la vio notó que algo no iba bien, ya que esa cara, era la misma que ponía su madre y ella solía ponerla a menudo.
    
    —Oye tía, ¿estás bien?
    
    —Sí, sí, cariño —volviendo en sí y sacando una falsa sonrisa— claro que sí, solo estaba pensando.
    
    —¿Puedo preguntarte en qué?
    
    —Nada en mis cosas, la casa, las niñas, problemas de madre ya sabes —intentó disimular.
    
    —Es que tienes la misma cara que pone mi madre, incluso os ponéis un poco pálidas cuando estáis así y arrugáis el entrecejo de una forma feísima.
    
    Carmen se miró en el espejo del coche y vio que lo que decía su sobrino era cierto. El rostro había palidecido y su moreno de piscina ahora era nada más que una sombra, era evidente que algo la pasaba. “¿Cómo no se me va a poner esta cara?”, pensaba mientras recordaba como su marido cada vez tenía más viajes. Algunos se alargaban más de la cuenta por diversos motivos, todas ...
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