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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (3)
Fecha: 30/09/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... pero, ¿qué hacemos hablando de esto Sergio?, no te quiero entretener con mis cosas de vieja loca, no te quiero dar el viaje. —rio aunque otra lágrima le recorrió el pómulo por el mismo camino que las anteriores. Uno de sus dedos la recogió para secarla en el pantalón. —Tía, si no te ayuda la familia ¿quién lo va a hacer? Carmen pasó su mano por el rostro de su sobrino con dulzura, en verdad se había convertido en un joven caballero. Se había dado cuenta en unas pocas miradas que su tía estaba afligida, que algo la devoraba por dentro y se había detenido solo para escucharla, para estar con ella en un momento de tristeza. La mujer se dio cuenta de que sus ojos azules, húmedos por las lágrimas lo miraban de otra forma. Al volante de ese pequeño coche, se veía tan gentil, tan puro, tan atento, tan… apuesto. —Eres un sol, Sergio. Es muy duro lo que te voy a decir —tragó saliva con la esperanza que las palabras no dolieran tanto— Con este distanciamiento, pienso que tu tío puede estar… —las palabras no le fluían, decirlas era más difícil que pensarlas. Por mucha saliva que tragara su garganta parecía un desierto— puede que esté en un hotel como en el que hemos estado… pero no con una sobrina, ¿me comprendes? —Entiendo —asintió el chico escondiendo la sorpresa por lo que escuchaba. —No es la primera vez que lo pienso y bueno, no es que sea con “amigas”, sino… será con… prosti… —no quería acabar la palabra. Se llevó las manos al rostro para tratar de tapar la ...
... vergüenza que sentía, no lo soportaba— no es que tenga a una enamorada en cada lugar como un marinero. Quizá eso me dolería más, pero esto… me parte el corazón. —No creo que sea así, el tío es buena gente. —Claro que lo es, pero hasta la buena gente puede hacerlo, el sexo es independiente a la personalidad de las personas. Si eres hombre sabrás que lo que tenéis ahí abajo, muchas veces piensa por sí solo. Eso Sergio lo entendía, ¿quién le hubiera dicho que su ex, tan buena que era con él, iba a jugársela de esa manera?, comprendía a las mil maravillas lo que Carmen le contaba. Sin contar el tema del “cerebro de abajo” ese sí que lo conocía bien y sabía lo independiente que podía a llegar a ser con el resto del cuerpo. —No sé cómo apoyarte tía, solo te puedo decir que no pienses en ello, que seguramente son suposiciones, nada más, ¿necesitas algo de mí? —¿Un abrazo? —dijo ella poniendo una media sonrisa y un rostro algo aniñado tras el fluir de las lágrimas. Por supuesto, su sobrino se lo dio. La rodeó con sus brazos notando el calor que su tía emanaba y como su respiración comenzaba a convertirse en sollozos. Carmen hizo lo propio rodeándole con fuerza sin querer soltarle, como si fuera su único punto de apoyo en la tierra. El joven, que no encontraba más palabras añadir, le dio un beso fraternal entre su pelo para tratar de calmarla. Después de un minuto ininterrumpido de estar juntos sin centímetros de por medio, Carmen se sentía realmente reconfortada, algo ...