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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (3)
Fecha: 30/09/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... las dudas que le surgían en cada partida eran pocas. Nunca le habían dado buenas sensaciones los viajes, pero ahora con más edad y con una cabeza más madura, sabía que siempre que viajaba, aparte de negocios, pasaban más cosas. Era innegable, había pruebas que no se podían ocultar aunque ella tratara de no asumirlo. —No sé, me habrá dado una bajada de azúcar o algo, no te preocupes. Sergio tocó la pierna de su tía sintiendo que las cosas no iban bien. No podía ser solo coincidencia que las dos hermanas tuvieran el mismo gesto, si su madre lo ponía por problemas, su tía seguro que también. —De verdad tía, ¿Estás bien? ¿Paramos si quieres? —No, no, cariño, tira de verdad, todo bien. En su mente siempre aparecían las imágenes de su marido en un burdel, disfrutando en otro lugar lo que podía obtener en casa. “Al menos de postín, no en uno de mala muerte” se consolaba ella, mientras se lo imaginaba rodeado de sus colegas de negocios, brasileños, suecos, italianos… daba lo mismo. La película que se rodaba en su mente siempre era la misma, donde el teórico hombre de su vida acababa gozando de placeres que luego en casa ella no disfrutaba. ¿Cuántas veces lo había pensado estos años? No sabría decirlo, aunque cada vez era más frecuente porque sabía que era real. Se había vuelto tal rutina que siempre que le decía que tenía que marchar, Carmen lo imaginaba entrando por la puerta del club de alterne. Apenas tenían relaciones, algunas después de una fiesta y ...
... casi siempre cuando estaban bebidos. Le costaba horrores admitirlo, pero la imagen de Pedro con otras mujeres, seguramente mucho más jóvenes que ella, le volvía loca de rabia. Sentía tal ira, tal traición que siempre que entraba en ese bucle, acababa hundida… humillada. Sus ojos se humedecieron sin remedio, no podía evitarlo aunque lo intentó. Contuvo sus sentimientos luchando con todo su orgullo, no quería llorar delante de su sobrino, sin embargo la primera lágrima cayó. Trató rápidamente de limpiársela sin que Sergio lo notase. Pero por supuesto que Sergio se dio cuenta y sin decir nada, tomó la siguiente salida, estacionando en una gasolinera cercana. —¿Qué ha pasado?, ¿He dicho o hecho algo malo? —Por favor, mi vida, ¡No! Son cosas de tu tía, nada más. —Si lo dices en voz alta igual te sientes mejor, a mí me vino bien contarte lo de Marta “la zo… de mi ex”. —Carmen no pudo evitar reírse, los jóvenes pensaban que todo era tan fácil. Mientras miraba a su sobrino, contemplaba sus ojos llenos de infinita ternura, preocupación e interés, y entonces, la segunda lágrima descendió por su rostro. Pensó que podría darle una oportunidad a la idea de Sergio, estaba tan a gusto junto a él, que no era tan descabellado… ¿Por qué no? —No es tan fácil cariño, son cosas de pareja, tu tío y yo nos hemos distanciado y me da pena. No es que nos vallamos a divorciar ni mucho menos, pero es duro. —¿Es por eso entonces? —preguntó Sergio con preocupación. —Sí, bueno… ...