1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (3)


    Fecha: 30/09/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... que no se hubiera imaginado. Se había quitado un peso de encima y era su sobrino quien la había ayudado. El efecto había sido tan rápido, algo tan sorprendente como si se tratase de dos amigos inseparables, de esos por los cuales podrías dar tu vida que ellos te la devolverían.
    
    Los brazos de Carmen se abrieron soltando a su sobrino y ambos se miraron con una sonrisa en el rostro. A la mujer se le disiparon las ganas de llorar y aunque tenía claro que en algún momento volverían, sentía que habían sido recluidas a lo más hondo de su ser. No quería volver a llorar por ese tema nunca más.
    
    Había soltado el ancla que la ataba y no la dejaba aceptar los sucesos. Esas dudas, en dos frases y en un abrazo habían sido liberadas… y casi curadas. Le seguirían doliendo, no cabía duda, pero de otra forma y de lo que estaba segura es que jamás volvería a sufrir esa angustia y dolor.
    
    Sin embargo, Sergio sintiendo la misma plenitud que su tía, sentía algo más. El roce del abrazo, el sentir el aroma tan cercano de Carmen, su calor, su corazón, todo, le había hecho que una parte se activara. Cuando sus cuerpos se juntaron por completo algo paso, los pechos de su tía se colocaron contra el suyo y los sintió por completo.
    
    No pudo evitarlo, la sangre sin pedir permiso, comenzó a bombear hacia abajo. No se permitía estropear un momento tan bonito y mientras Carmen se miraba al espejo limpiándose los últimos rastros de humedad, él se concentraba como si del peor examen se tratase para ...
    ... detener la erección. El cerebro de abajo…
    
    Salieron de su parada rumbo de nuevo a la carretera y al de un rato de conducción, justo al comienzo de un puerto, por desgracia encontraron caravana. Las obras en la calzada, solo habían dejado un carril abierto para pasar y el embotellamiento de unir tres carriles en uno, era terrible.
    
    Parados, con el asfalto caliente, la montonera de coches y el calor de agosto, aquello se había convertido en una parrilla. Por supuesto, con el incesante calor ya dentro con ellos, Sergio se dio cuenta por primera vez, que importante podía ser el aire acondicionado en el coche.
    
    —Pues nos ha tocado, ya me hice a la idea que alguna pillábamos —dijo el joven deteniendo el coche.
    
    —Odio las caravanas, no hay nada peor, mira que para ir a veros no me topé con ninguna.
    
    —Que va tía, lo peor es el calor que hace. Casi es mediodía y estoy asado.
    
    —Yo ya llevo sudando un buen rato… —se podía leer en su tono lo incómoda que estaba.
    
    El coche se encontraba parado y apenas se movía unos metros cada minuto. Los carriles pasaron de ser tres a ser dos y Sergio supuso que las obras estarían cerca, se equivocaba. Sin poder soportarlo más, se quitó la camiseta y la dejó en la parte de atrás hecha un ovillo.
    
    —¡¿Qué hace 50 grados?! —unos 40 podía ser, pero no tantos— No aguanto, ¡Qué calor!
    
    Carmen que estaba con la chaqueta puesta, se la tuvo que quitar, quedando solamente con la camisa blanca de “buena tela”. Sentía que el pantalón se le pegaba a ...
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