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Cazador cazado I: Fuego lento
Fecha: 06/10/2021, Categorías: Gays Autor: baco, Fuente: RelatosEróticos
... auto no era polarizado, ¡se veía todo! ¡Todo, incluso el auto estacionado detrás de ellos y...! Ese rostro familiar que Jorge tardó en reconocer, que también lo veía con la misma extrañeza (¿desde cuándo lo veía?) hasta que por fin logró atinar su procedencia, aquella tarde de verano, esa barba y esas manos abrasivas. Sorpresivamente contento levantó la mano y saludó. De vuelta a casa, con su habitual migraña a causa del tiempo, Matías repasaba en su cabeza si aquello que había visto era totalmente cierto o si había tenido una especie de alucinación. Ese día había estado exageradamente aburrido y puede ser que sólo imaginara tales cosas. ¿Ese rostro era el mismo aquel...? No lo sabía. De verdad no lo sabía. O no lograba en su cabeza la paz que necesitaba para saberlo. Era difícil en esa época ser él. Un año más tarde, a finales de primavera, se despertó de abrupto producto de una pesadilla repleta de esas situaciones que comúnmente no podía recordar de inmediato. Estuvo un tramo largo de tiempo tratando de recordar y se encontró con que no tenía ni gota de sueño. Era madrugada de sábado así que decidió dar una vuelta en auto para no perturbar la tranquilidad de su casa. No había duda en ese entonces, puesto que ya todos las presas habían sido devoradas. Jorge a razón de carisma y prudencia lograba llegar a aquellos insospechados seres que apuntaban la brújula en su misma dirección. Era una especie de don otorgado a él. Y se manejaba bastante bien (para su ...
... edad) en el terreno de la conquista. Su pecho no almacenaba preocupaciones amorosas ni necesidades de afecto periódicas. Era feliz descubriendo y descubriéndose. Jorge había conservado su cara de niño y aunque su cuerpo era más bien fino, contaba con eso que bien llaman "porte". Sus rasgos se habían afilado pero sus ojos claros le daban un aire de ingenuidad e inocencia que ocultaban sus más oscuras intensiones: cuando la presa daba cuenta de su error, ya era tarde. Por ese entonces desarrolló una trampa a la que llamó "más fuego". Se acercaba a su víctima con el pretexto de pedirle prestado el encendedor y una vez allí detallaba todos sus gestos, cómo sacaba en encendedor, dónde lo tenía guardado, el color y forma de dicho instrumento, a dónde miraba su presa mientras él encendía su cigarrillo... Detalles simples que le daban un perfil y, si cumplía con los requisitos, después de un rato, Jorge volvía por más fuego. Poco a poco, como quien no quiere la cosa, Matías fue acercándose a el barrio de Belgrano. Serían las 3 menos cuarto y detuvo su auto en un bar para cenar algo y, probablemente, degustar un par de cervezas reglamentarias. En el refrescante clima de la noche se escuchaba ese murmullo general de varias gentes reunidas. Matías se sentó afuera para disfrutar del viento mientras esperaba y, además, de su cerveza recién servida. A lo lejos se escuchaba en retumbar de un boliche cercano, risas más sonoras y se veían filas de personas como ganado entrando al ...