1. Los preliminares de un polvo inolvidable


    Fecha: 07/10/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    Sebastián iba en un autobús rumbo a San Salvador, cerró los ojos y pensó en el Camino de las Flores. Recordaba el mercado de Nahuizalco, la ceiba, el árbol sagrado de Salcoatitán, un árbol con más de cinco siglos de historia, La iglesia del Cristo Negro de Juayua y sus festivales gastronómicos, los Chorros de la Calera. La iglesia de Apaneca, Concepción de Ataco y el cafetal Beneficio El Carmen. Los murales. La casa Degraciela, el hotel boutique donde había dormido... Volvía a El Salvador cómo turista, la vez anterior lo hiciera cómo cámara de una televisión española. El autobús se detuvo. Le llegó una agradable aroma. Abrió los ojos y la vio, era una mujer que llevaba puesto un vestido gris, y que calzaba unos zapatos marrones. Tendría unos treinta años y mediría un metro sesenta de estatura, era de piel clara, cabello castaño, gordita... Estaba muy buena. Se sentó a su lado, y le dijo:
    
    -Buenas tardes.
    
    -Buenas tardes, señorita.
    
    -Señora.
    
    -Usted perdone, es que no parece tener edad para estar casada -le tendió la mano-. Me llamo Juan Sebastián El Cano.
    
    La mujer, ignorando el cumplido y su mano, le dijo:
    
    -Elizabeth, reina de Inglaterra.
    
    -A ver, a ver, a mi me llaman El Cano porque tengo el pelo cano. ¿A usted por que la apodan la reina de Inglaterra? Si no es mucho preguntar, claro.
    
    -Es mucho preguntar.
    
    -Pos vale.
    
    Sebastián se echó hacia atrás en el asiento y cerró los ojos. La mujer sacó el maquillaje del bolso, se puso a maquillar, y ...
    ... haciéndolo, le dijo:
    
    -Isabel.
    
    Sebastián volvió a abrir los ojos y le preguntó:
    
    -¿Qué?
    
    -Que me llamo Isabel. ¿Puedo hacerle una pregunta?
    
    -Claro, pregunte.
    
    -¿Qué perfume lleva? Es muy agradable.
    
    -Loewe. ¿Y usted?
    
    -Colonia.
    
    -Me encontré un perfume de mujer en un asiento del aeropuerto. ¿Lo quiere?
    
    A la gordibuena no le gustó lo que oyó. Le preguntó:
    
    -¿Es qué le molesta mi olor?!
    
    -Para nada, olvide lo que le he dicho.
    
    -Si no le molesta mi olor. ¿Por qué me quería regalar el perfume?
    
    -Prefiero no responder a esa pregunta.
    
    -¡¿No estará intentando seducirme, señor?!
    
    -Pues sí. Estando el autobús casi vacío, al sentarse a mi lado pensé que había visto algo que le gustara.
    
    La mujer se mosqueó.
    
    -¡Prepotente! La idea era conversar con alguien para hacer más llevadero el viaje.
    
    -Pues conversemos.
    
    -¡Ya me quitó las ganas!
    
    Sebastián abrió su bolsa de mano y sacó un frasco de Chanel Nº 5.
    
    -¿Lo quiere o no?
    
    Isabel levantó la cabeza y la giró en señal de desdén.
    
    -No le digo por donde se lo puede meter por qué...
    
    No la dejó acabar de hablar.
    
    -¿Quiere que me lo meta por aquel sitio?
    
    -Sí, por ahí mismo.
    
    Sebastián era perro viejo y las malas contestaciones le resbalaban.
    
    -Mi esposa me dice lo contrario cuando le regalo un perfume. Se echa unas gotitas y me dice que le coma el culo, yo aprovecho y también le como la almeja.
    
    Isabel visiblemente nerviosa, le dijo:
    
    -¡Vos, vos... ¡Cabrón!
    
    -Sí, lo sé, está en mi ...
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