1. Café con leche de polla


    Fecha: 11/10/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... seguidamente la falda, quedándose en tacones y medias, además de un diminuto tanga.
    
    La Patro estaba cachonda, en el fondo el garrulo de Eufemio y su leche de toro la había excitado.
    
    Eufe se subía tímidamente el pantalón para esconder sus vergüenzas, pero no le quitaba ojo a su patrona. Estaba alucinado de lo sexy que se veía. Nunca hubiese imaginado que la Patro usase tanga y ligueros, ni que con su edad tuviese la piel tan fina y prieta.
    
    El culo era carnoso y excitante, solo hay uno así por millón. También tenía unas piernas preciosas, de grandes muslos y tobillos finos.
    
    Pero lo que más le sorprendió, fue que tuviera tatuado en el pubis el nombre de un famoso y sórdido burdel que esta junto a la frontera con Francia, en la carretera de la junquera. Las 7 rosas.
    
    Y Eufemio pregunto:
    
    - ¿No es ese el nombre del club de la Junquera, doña Patro?
    
    La Patro se dio cuenta del descuido pero ahora ya no tenía remedio, el garañón de Eufemio lo había visto y considero que lo mejor para zanjar el tema era explicarlo con total naturalidad.
    
    - Todos tenemos secretos, le dijo, tras la pregunta, y al ver que no le quitaba ojo al tatuaje, continuo:
    
    - El sexo nunca fue mi pasión al menos con un marido casi treinta años mayor que yo.
    
    - El muy hijo de puta me obligo a hacérmelo, para recordarme que me saco de un puticlub de carretera, el cual frecuentaba mucho. Yo era su favorita. Y una maquina sexual cuando me pagaban bien, así que si intentaba evitarle me lo ...
    ... recordaba y me obligaba también ha hacerlo con otros por dinero, eso le excitaba al muy cerdo. Así que ya lo sabe, he sido una vulgar prostituta al servicio de cualquiera que me pagase cinco mil pesetas. Por mi cuerpo han pasado más de diez mil tipos y he hecho todas las porquerías que usted ni podría llegar a imaginar.
    
    Mientras hablaba, la Patro se iba acercando a Eufemio, quería dominar la situación pero lejos de eso a Eufemio se le fue cambiando la mirada, parecía un animal excitado y seguro, guiado por el instinto. Ya no era el perrito sumiso .Era un machirulo, orgulloso y cateto, que se creía con algún derecho al conocer el secreto mejor guardado de su jefa.
    
    El imbécil creía que al decírselo se había debilitado. Que la cosa había cambiado entre ellos. Veía a Doña Patro vulnerable, como una presa fácil y acorralada por el que dirán y la vergüenza.
    
    Pensaba que había cometido un gran error al confesarle esa parte de su vida, y se sentía mas como aquel viejo marido abusón, lo cual a un salido como él le estaba transformando por momentos en un depredador oportunista.
    
    - Así que es usted una puta jjjjjj. Pues ahora tendrá que chupármela si no quiere que se entere todo el pueblo.
    
    - ¡¡¡Váyase de aquí hijo de puta!!! - ¡¡ como he podido confiar en usted, loco salido!!
    
    -Vamos Doña Patro, hágame porquerías. - Venga Doña ¡PUTA! - Se que lo desea. Al decirlo le temblaba la voz por el deseo.
    
    - Guárdese su ridícula polla y salga de aquí si no quiere que le cuente lo que ...