1. Todos se cogen a mi mujer


    Fecha: 15/10/2021, Categorías: Infidelidad Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... sino más bien mi lenga.
    
    Un hilo de baba caía constantemente de mi boca, cada vez que entraban y salían esas cuatro vergas. Muchas veces tuvieron que instarme a que los masturbe, porque, sin darme cuenta, había dejado de hacerlo. La verga de Mario era la más difícil con la que tenía que lidiar, porque me llenaba la boca, y si no la sacaba rápido, yo comenzaba a toser y escupir.
    
    Las mandíbulas me dolían de tanto abrirlas y cerrarlas. Entre mis piernas, se había formado un pequeño charco de baba. Nunca me había sentido tan sucia, ni tan humillada. El primero en acabar fue el rubio. Pero yo tuve que seguir un buen rato con los otros tres, con la incomodidad que me generaba tener el semen pegado en mi cara.
    
    No sé cuánto tiempo estuve chupándoselas, pero se me hizo eterno. Eyacularon, uno a uno en mi cara. Cuando terminaron, Mario me agarró del brazo, y me llevó al baño.
    
    - Mirate. – me dijo, cuando estábamos frente al espejo. – Eso sos vos. – agregó, mientras me acariciaba el culo.
    
    Mi cara estaba cruzada por montón de hilos de semen. Y en algunas partes, donde había mayor abundancia, se empezaba a deslizar hacia abajo.
    
    Me dejó sola. Me limpié la cara mientras escuchaba cómo hablaban de lo bien que me había comportado. Fui a buscar mi cartera.
    
    . ¿Ya me puedo ir? – pregunté.
    
    - Sí putita, después arreglamos para otro encuentro. – dijo Mario.
    
    Sus tres compinches coincidieron en que les gustaría verme de nuevo.
    
    Me puse la ropa interior limpia y el vestido, ...
    ... frente a ellos. No me quise bañar ahí. Quería irme cuanto antes.
    
    Me tomé el colectivo, porque temía que, en un taxi, el chofer sintiera el olor a semen que todavía había en mi cuerpo. Me senté en el fondo, apartada de los otros pasajeros. Me saqué la pintura del labio, y el resto del maquillaje. Y de repente, me largué a llorar.
    
    Llegué a casa a medianoche. Me di una ducha antes de meterme en la cama con mi marido.
    
    - ¿Estás bien? – me preguntó Andrés, al notarme turbada.
    
    - Sí. – le contesté.
    
    Me dio un beso en el hombro y en seguida se durmió.
    
    12
    
    Siempre fui un perdedor. En la secundaria era el típico chico al que todos molestaban. Malo en los deportes, con aspecto de nerd, pero sin las ventajas de la inteligencia que supuestamente venían junto a esa condición. Tímido hasta la desesperación. Torpe. Apocado. Y, por su puesto, terminé la secundaria siendo virgen.
    
    Tenía pocos amigos. Y la mayoría de ellos se fueron alejando de mi vida (y yo de la de ellos). El único con el que conservaba contacto regular era con Marcos. A él lo conocí en mi solitaria época de adolescente. Era dos cursos más avanzados que yo. No éramos realmente amigos en ese entonces., porque a esa edad, llevarse dos años, es demasiado. Pero siempre me trató bien, y más de una vez me salvó de alguna golpiza de los abusadores de la escuela. Años después fuimos compañeros de trabajo durante un tiempo, y ahí fue cuando se afianzó nuestra relación. Era el único amigo que me quedaba, y por eso, ...
«12...383940...»