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La historia de Ángel, solo era un muchacho (54/59)
Fecha: 15/10/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... amábamos a su jefa, cada uno a su manera y con diferentes connotaciones. Ese día no pude ver a Ana María, al atardecer y como estaba aburrido, llamé a Alberto por si le apetecía salir a tomar unas cervezas, la respuesta fue negativa, trabajaba a destajo para la reunión que al día siguiente mantendría la junta con David, suspiré y corte la llamada, otro que se convertía en esclavo del trabajo. Seguidamente llamé a Ian, este estalló en risas y me dijo que parecía que teníamos telepatía, esta a punto de llamarme. Me recogió en su moto cuando Ana María no había llegado aún y me llevó al bar donde todos los amigos se reunían, faltaban muchos por las vacaciones que cada uno disfrutaba a su manera. A las tres de la mañana teníamos que coger un taxi, era imprudente regresar con las cervezas que había bebido conduciendo su moto, me acompañó hasta mi casa y en la intimidad del taxi, antes de despedirle con un eterno beso que no quería romper me pidió que le permitiera pasar la noche a mi lado. -¿Y para qué? Si estamos borrachos como cubas. -pero tenía la verga dura y la calentura del alcohol le había permitido desmadrarse saliéndose de compostura. Al fin pude tomar una ducha de agua fría, me esperaba con una toalla en las manos el bueno de Tomás, pensaba que estaba en su mejor sueño pero, al parecer, me había escuchado llegar, se puso su bata acolchada e hizo su labor de noble servidor de sus señores, lo mismo que estaba acostumbrado a hacer con Eduardo. -Puedes ...
... volver a la cama Tomás, ya me arreglo solo. -le veía impertérrito ante mi desnudez, ofreciéndome el lienzo de sus manos. -Es mejor que el señor se tome un café cargado, lo tengo preparado en la cocina. -no había más discusión, él sabía lo que se debía hacer, me sequé mientras él buscaba una bata albornoz para que me pusiera. Me sirvió una gran taza de café humeante permaneciendo de pié como un soldado de guardia. -Siéntate Tomás, toma un café conmigo. -No debo señor. -pero le vi dubitativo y arrastré una de las sillas para que tomara asiento. Suspiró y dejándose caer se sirvió una taza grande de café como el mío. -Una extraña hora para que nos encontremos sentados por primera vez. -Si señor, pero no es la primera…, bueno si con usted. -¿Le hechas mucho de menos? -Era un buen jefe señor, pienso que usted también lo sería. -emití una risa seca. -¿Me ves igual que a tu jefe, igual a Eduardo? -Yo no soy quien para juzgar nada señor, pero soy viejo, he vivido mucho. Lo que pueda parecer que está mal, podría haber sido peor por otro camino, solo piense en usted mismo. Si don Manuel y el señor no se hubieran ocupado de usted, es posible que ahora no viviera. -Has sido un servidor fiel Tomás y no te atreves a enjuiciar las conductas de otros. -bajo la cabeza y musitó como para si mismo. -Siempre no ha sido así señor. -su mano temblaba al tomar la taza de café y volvió a colocarla en el platillo sin llevarla a los labios. Sabía que las confidencias ...