1. A la próxima ¡me la metes! (4)


    Fecha: 18/10/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... los labios suavemente agregando un lengüetazo, y poniéndose boca abajo, apoyado en sus codos me miró, se estiró y abrió sus piernas tanto como pudo, desde la misma posición, adiviné que Diego quería ser retribuido en la sensación que había otorgado al dar ese lengüetazo que le dio al hoyo de su amiga. Entendí.
    
    Poco me costó recogerme para llegar directamente a su culo. Si había chupado un pene, por qué no lamer un hoyo,… Siempre hay una primera vez… Además era Diego… Además yo quería hacerlo...
    
    ... Me ubiqué entre sus piernas y se las abrí aún más. La visión de su trasero ya abierto, entre medio se adivinaba su pequeño agujero, fue fascinante, estiré mis manos y las posé directamente en cada nalga. Las acaricié como se acaricia a un niño, tiernamente. Estas caricias arrancaban de Diego gemidos guturales que procedían directamente de sus pulmones. Me atreví a abrirlo, buscando el tesoro, ¡allí estaba!...
    
    Una pequeña boquita, ligeramente alargada, rodeado de arrugas que convergían directamente en una cavidad estrecha, sin un solo pelo, ligeramente más oscuro que el resto de su magnífico culo. Diego hizo una asombrosa maniobra: apretó y soltó su piel; la abertura palpitó insinuante, cautivadora, enloquecedora en verdad. Le abrí un poco más los cachetes y se abrió como una florecita. Pude apreciar las rosadas paredes de su recto. Diego exclamó:
    
    — ¡Ooohhhh... ohh, ooh!!
    
    Le solté los cachetes y desapareció la manchita rosada de sus entrañas de en medio de su ...
    ... fascinante orificio; lo volví a abrir y apareció de nuevo. Jugué un rato con esta aparición. Al fin, me acerqué al increíblemente atractivo agujero, y deposité un beso allí con mis labios estirados, un besito; Diego se recogió exclamando y apretando sus cachetes al inesperado contacto que hice de mis labios con su ano. Sentí que me estaba excitando como nunca, la visión y la sensación de este agujerito arrugado eran cautivantes; saqué mi lengua y la estiré, alcancé la pequeña hendidura y la lengüeteé; dos o tres tímidas pasadas de mi lengua, Diego ya no decía nada, sólo soltaba y apretaba allí a cada uno de los toques que le proporcionaba con mi lengua, decidí lamerlo sin timidez, se la paseé toda su raja, desde lo más alto hasta sus cocos, deteniéndome en ese fascinante agujero para presionar incluso un poco y sentir que se hundía levemente. Le tomé los cachetes del culo y se los abrí cuanto pude, el agujero se abrió y planté mi versátil lengua allí, pude sentir el terciopelo de su recto, traté de hundirme más en su ano. El mismo Diego se agarró los cachetes del culo y se abrió en lo que me pareció casi doloroso, pero así pude incursionar aún más adentro, la hacía serpentear desde arriba hacia abajo, directamente en el agujero. La forcé hacia dentro tratando de ponerla lo más rígida posible y me hundí con todas mis fuerzas, aplastando incluso mi nariz contra su raja.
    
    Sentí que era exquisito, pero necesitaba llegar más adentro tal como se necesita respirar; metí mis manos entre ...
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