1. A la próxima ¡me la metes! (5)


    Fecha: 21/10/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... padres y mi hermana saben mi secreto, —dije yo.
    
    — ¿No dicen nada?
    
    — ¿Qué tienen que decir, Elio? Dime, ¿qué tienen que decir? Lo que dirán tus padres es que eres un hijo bueno, obediente, cariñoso, amistoso y diferente al común de todos los demás, porque no somos nada, ni mejores ni peores, sino diferentes a lo común, y eso tan común resulta que no lo compartimos muchos, porque somos diferente no a lo común sino a lo que se cree que es común.
    
    — Lo que dice Marcelo es que nada es común cuando comenzamos a especificar —explicaba a Elio al verle tan confuso—, en general todo es común, tenemos nariz, ojos, boca, lengua, orejas, barbilla, pero no hay ninguna cara común, cada uno la suya y en esto de la sexualidad, cada uno es diferente… Yo soy gay y no sé por qué, pero me conformo con lo que soy y he llegado a quererme por ser como soy…, gracias a eso me he encontrado con Marcelo y ahora contigo.
    
    — Yo no soy gay —se quedaron mirándome fijamente—, más bien creo ser “heteroflexible” o “heterocurioso”. Me gustan las chicas, puedo estar con ellas e incluso puedo tener algún modo de relación sexual, pero no me ha dejado satisfecho nunca. Con Diego mi relación ha sido agradable, muy agradable, placentera y satisfactoria. Y tú, Elio, ya me das mucha alegría y placer solo con mirarte. No sé qué tienen tus ojos, pero me enamoran, —dije con mucha alegría.
    
    — Yo pensaba estar equivocado, en un error y mi vida íntima ha sido un infierno, porque no osaba ni tocarme para ...
    ... ver si se me pasaba todo esto. No me la tocaba, se me ponía dura y así y todo eyaculaba nervioso y pensando que yo estaba enfermo, —contó Diego.
    
    — Acabemos esta cháchara antes de que anochezca, que ya está haciendo un poco de fresco, —les dije.
    
    — Y si nos la meneamos mutuamente, —sugirió Diego.
    
    Nos reímos de la ocurrencia de Diego y nos sentamos en uno de los bancos los tres juntos. Elio cayó al centro y entre Diego y yo se la íbamos frotando, alternativamente uno a la polla y otro en sus huevos y luego a cambiar. Elio extendió sus brazos y nos masturbaba lentamente a los dos. No tardamos mucho en despejar nuestra calentura, cada uno se amarró a sí mismo y echábamos nuestra lefa contra el césped. Nos metimos los tres en la ducha de la piscina y nos secamos en las toallas que teníamos en nuestros sillones de mimbre.
    
    — Voy a preparar la cena.
    
    — Espera, vamos a mi habitación a ponernos un short y una camiseta cada uno para ir los tres a la cocina y nos mandas cómo podemos ayudar para preparar la cena, —dije esto con tanta resolución que nadie me la discutió.
    
    Elio sabía dar órdenes, en un momento la cena estaba opíparamente preparada y no perdimos el tiempo en contemplaciones, comenzamos a comer. Como habíamos sentado a Elio a la cabecera, estaba situado en medio de los dos. Elio me miraba cómo comía yo y luego vi que Diego también me observaba, y pregunté:
    
    — ¿Qué os pasa? ¿Por qué me miráis tan fijamente?
    
    Silencio...
    
    — Decidme qué os pasa.
    
    Diego ...
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