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Quiero sentir cómo te corres en mi polla, madre
Fecha: 22/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... Rogelia, sí. Atilano le lamió el ojete. -Nooo. Se lo folló lentamente con la punta de la lengua. La chica le lamió la espalda y le echo las manos a las tetas. Rogelia se quedó muda. Al ratito ya jadeaba, sintiendo cómo le entraban y le salía la polla del coño y la lengua del culo, dijo: -¡Me corro! Rogelia con un tremendo temblor de piernas se corrió jadeando cómo una perra. Al acabar de correrse, el mulato le sacó la polla del coño, Atilano le clavó la suya en el culo de un golpe, Rogelia levantó la cabeza cómo becerra a la que le clavan una estocada en todo lo alto, y exclamó: -¡Coñooo! Atilano, echándose hacia atrás sobre la cama, le dijo: -El coño que te lo coman. Rogelia quedó ofreciendo su coño abierto y lleno de babas, la chica de compañía, la puta para entendernos mejor, lamió las babas y después lamió su clítoris de abajo a arriba, hacia los lados, alrededor y se lo chupó, todo esto mientras el mulato le comía las tetas y la polla entraba y salía de su culo. Rogelia estaba tan cachonda, que dijo: -Rómpeme el culo, hijo, rompe. Atilano le dio caña cada vez más aprisa hasta que Rogelia tuvo un orgasmo anal. Atilano le llenó el culo de leche... Le siguió otro orgasmo clitoriano que le llenó la boca a la puta, mientras decía: -Me voy a morir de gusto. No se murió, ninguna mujer se muere de gusto, y menos Rogelia. Al irse el chapero y la puta, Rogelia se fue a dar una ducha, al regresar, tapada con una toalla fue a la sala y ...
... vio a Atilano sentado en un sofá, desnudo y con una copa de coñac en la mano. Echando una copa de jerez, le preguntó: -¿Te gustó la sorpresa? -Me gustaste más tú. -¿Más que la rubia? -Sin comparación. Rogelia bebió el jerez de un trago y después le dijo: -¡Qué mal mientes! -¿A quién follé? -Coño, pues es cierto, a ella ni la oliste. Rogelia se sentó en el tresillo enfrente de Atilano, que le dijo: -Abre las piernas -abrió las piernas y vio su coño-. Quita la toalla -la quitó y vio sus gordas tetas con areolas rosadas y gordos pezones-. ¿Quieres que te coma el coño? -Esas cosas no se preguntan, se hacen. Atilano fue a su lado, le cogió el pie derecho, le masajeó la planta, la lamió, le chupó los cinco dedos, luego cogió a la otra planta y le hizo lo mismo. Rogelia con las piernas abiertas de par en par vio cómo Atilano subía lamiendo en interior de sus muslos. Al llegar a su coño besó el clítoris y siguió subiendo, besó y lamió su ombligo, su vientre y llegó a las tetas, magreándolas, lamió y chupó tetas y pezones y después le dio un pico, dos tres, y acto seguido las lenguas se unieron en un largo beso... Bajó, y de nuevo magreó, besó, lamió y chupó tetas y pezones, vientre, ombligo y llegó al coño, que ya estaba abierto y muy mojado. Su lengua se internó en su vagina hasta que no le entraba más, después salió y lentamente lamió sus labios vaginales. Rogelia, con los ojos cerrados imaginaba que era su difunto marido quien le comía el coño, al ...