1. Quiero sentir cómo te corres en mi polla, madre


    Fecha: 22/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... abrirlos le levantaba la cabeza, miraba a su hijastro, que era el vivo reflejo de su padre y gimiendo los volvía a cerrar. Sin previo aviso, y sin llegar a lamer su clítoris una docena de veces, Rogelia se corrió en la boca de Atilano, y al hacerlo dijo:
    
    -Te quiero.
    
    Rogelia se lo decía a su marido, pero Atilano creyó que se lo decía a él, por eso después de tragar el néctar de la corrida de su madrastra, le dijo:
    
    -Yo también te quiero, Rogelia.
    
    Al acabar de correrse Rogelia la cogió en brazos y la llevó a su habitación, allí la puso sobre la cama, se echó encima de ella, le clavó la polla en el coño, le cerró las piernas, echó las suyas por fuera y recordó las palabras de su padre cuando le pidiera consejo para follar a una chavala que ya estaba de vuelta y media: "A esa espabilada, cómo es delgada, métele la polla hasta el fondo, ciérrale las piernas y echa las tuyas por fuera. La polla le va a entrar muy apretada, fóllala cómo si tu polla fuera un pico y estuviera picando en el techo de una mina y no te olvides de apretar tu pelvis contra su clítoris. Gozará cómo una perra, y si quieres que no te olvide dale la última corrida comiéndole el coño."
    
    Rogelia al ver que Atilano la iba a follar cómo la follaba su difunto marido volvió a cerrar los ojos. Atilano comenzó a picar en la mina, justo en un punto llamado G. Las manos de su madrastra en su culo le ayudaban a que picara cada vez con más y más y más y más ...
    ... ahínco... El techo de la mina estaba llena de agua y le encharcó la polla. Rogelia se corrió clavándole las uñas en las nalgas, estremeciéndose y devorándole la lengua. Atilano al acabar de correrse su madrastra, le llenó el coño de leche. Rogelia estaba cómo loca.
    
    -¡Lléname, lléname, lléname!
    
    La llenó, pero Rogelia quería más. Le volvió a coger el culo y se lo movió de atrás hacia delante y de delante hacia atrás. La polla de Atilano no perdiera dureza y Rogelia no tardó en decir:
    
    -¡Me corro otra vez!
    
    De nuevo sintió Atilano la riada bañar su polla, el coño de su madrastra apretándola y soltándola y las uñas volviéndose a clavar en sus nalgas.
    
    Esta vez Rogelia quedó cómo muerta con el gusto que sintió, pero Atilano no tuvo compasión, comenzó a picar de nuevo cada vez más aprisa. Quería volver a llenarle el coño de leche, pero se le adelantó Rogelia. La muerta estaba muy viva, corriéndose, exclamó:
    
    -¡Me mataaas!
    
    Rogelia temblaba, se sacudía y clavaba sus uñas en la espalda de Atilano, que la volvió a llenar.
    
    Al ratito, cuando recuperaron el aliento, Rogelia, dándole un pico a Atilano, pensó: "Mira que si ahora me la comiera..."
    
    Atilano sacó la polla pringada de jugos y leche, se metió entre las piernas de su madrastra, y comenzó a comerle el coño. Diez o doce minutos más tarde, al correrse en la boca de Atilano, dijo:
    
    -¡Traga, cariño, tragaaa!
    
    Y aquí lo dejo, solo decir que siguieron follando.
    
    Quique. 
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