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La mamá de mi amiga Raquel
Fecha: 23/10/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
Carmen es hermana de Olga, la señora madura que me quito la virginidad, esa historia fue mi primer relato que subí, hoy quiero contarles como a mis 19 años me comí a su hermana Carmen, quien en ese entonces tenía 40 años de edad. Ella media 1.55, era de complexión delgada, piel finita color morena, unas tetas paradas y unas nalgas redondas y paradas, usaba siempre traje de ejecutiva, se veía riquísima en esos pantalones de vestir entallados y que decir de sus vestidos ajustados y arriba de la rodilla, la señora era una diosa. Yo me llevaba bien con su hija, quien tenía 24 años, ambos íbamos juntos al gimnasio, eso género que pudiera convivir con ella más seguido, tanto que había ocasiones que Carmen estando yo en su casa actuaba natural, se quitaba las blusas, andaba en calzones, ¡unos ricos cacheteros que siempre usaba, al parecer en su familia era normal el exhibirse. Una tarde, fui a buscar a Raquel su hija para irnos al gimnasio, al tocar me abrió Carmen, una licra ajustadísima mostrando sus torneadas piernas, una blusa escotada enseñando casi todas sus tetas y su pezón marcado me recibieron en la puerta. L: ¿Hola, esta Raquel? C: Hola hijo, ¡no! ¡No esta! L: ¡Bueno, le dice que vine por favor! C: No tarda, si gustas pasa a la casa y espérala si no llega en 10 minutos, ¡pues te vas! L: ¡Ok, muchas gracias! Me senté en su sofá de la sala, ella continuaba con sus quehaceres, se empinaba mientras barría, yo miraba como se marcaba su tanga color ...
... rojo, como al agacharse a barrer por debajo del mueble de la televisión, me mostraba sus tetas firmes, eso me excito, ¡pensamientos eróticos recorrían mi cabeza! Carmen se dio cuenta que la miraba peor en lugar de reprenderme, me miro con una sonrisa pícara, mientras continuaba su show pasaron los 10 minutos y con una erección en mi pantalón decidí abandonar esa casa! L: ¡Bueno señora, ya me voy, Raquel ya se tardó! C: ¡Bueno chico, te iba invitar un vaso de agua fresca, ya que la prepare, pero si ya te vas, ni hablar! L: Bueno, ¡me quedo otros cinco minutos mientras tomamos el agua! Me sirvió un vaso de agua de horchata y se sentó a mi lado en el sofá, cruzo su pierna enseñándome lo torneaba que estaban, ¡movía sus pies que estaban muy bien cuidados, yo tenía la verga dura deseaba arrancarle la ropa y penétrala con mucha fuerza! L: ¿Señora le puedo decir algo? C: ¡Claro hijo, dime! L: ¡Que buen cuerpo tiene! C: Ay, jajá, gracias, ¡favor que me haces, yo ya estoy vieja! L: ¡Para nada, usted está envidiable para cualquier mujer de veinte! C: Bueno, ¡a mis veinte aún estaba mejor! L: ¡No lo dudo! La mire fijamente y me atreví a robarle un beso, ella me empujo aceleradamente, inmediatamente le pedí una disculpa, la verdad mi instinto me hizo actuar así, ¡entonces me levante y me decidí a salir cuando ella me tomo de la mano y me beso frenéticamente! C: ¡No sabes cómo me hace falta esto! L: ¡Qué bien besa! Besándonos caímos en el sofá, ...