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La mamá de mi amiga Raquel
Fecha: 23/10/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... luego dejársela ir con delicadeza, le acariciaba las piernas y las nalgas, ella también movía rico su cuerpo, a sus 40 años era una experta ene l sexo y me estaba dando ene se momento un mejor sexo que su hermana! Sin sacársela la lleve a su mesa, ahí tome una silla y subí una de sus piernas, le jalaba el cabello mientras la penetraba ene s apose de patita de ángel, ella gemía, se movía riquísimo, le besaba la boca, le mordía los labios, estaba dando lo mejor de mí, ¡quería que esa madura d e40 nunca olvidara a ese joven de 19 años! C: ¡Ah, Luis, que rico, mmm! L: ¡Ah, que rico, uf! C: ¡Que varga más grande, que rica! L: ¿Te gusta? C: ¡Es magnifica, tan joven y tan vergon! Se subió a su mesa empinándose toda, yo subí a una silla y la cogí de perrito, le daba tan fuerte como podía, la nalgueaba, le jalaba el cabello, le apretaba las nalgas, quería hacerla gritar, ya no me importaba que llegara Raquel, ¡solo quería seguir cogiéndome a su mama! Ambos ya estábamos arriba de la mesa, le seguía dando de perrito, ella también movía sus caderas, me hacía gemir de lo rico que las movía, seguía dándole con fuerza, lograba ver su ventana y mirar a la calle, eso me excito más, ¡me ...
... imagine que nos encontraban y eso me excito más! L: ¡Ah, mamacita, que rica, que rica eres! C: ¡Cógeme, uf, cógeme! L: Eres una malvada, ¡mira que coger donde comen! C: ¡No me importa! ¡No es la primera vez! L: ¡Dios, que zorra! La comencé a embestir con toda mi fuerza, sentí como escurría, sabía que llegaría al orgasmo en cualquier momento, ¡me moví con mucha fuerza hasta sentir como se corría! eso género que se moviera riquísimo, me estaba dando un gran placer y por esa razón consiguió que yo también me viniera! C: ¡Ah, así, dámela, dame tu leche! L: ¡Dios, ah, que rico! C: ¡Uhm, uf, papi!! ¡El orgasmo fue increíble, nos quedamos pegados como perros en la mesa, luego se la saque y ella corrió a limpiarme la verga con su boca, yo metía mis dedos ara aumentar su sensibilidad, su clítoris seguía inflado, yo descargue unas cuantas gotas más en su boca! L: ¡Estuvo rico! C: ¡Si, mucho, pero ahora tienes que irte, no quiero que te vean aquí! L: ¡Como digas! C: ¡Por cierto, esto solo queda entre los dos! Tuve la oportunidad de cogérmela un par de veces más, luego se divorció y se fue a vivir a Michoacán con su hijo menor y Raquel, nunca más supe de ella.