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De padrastro a padre de mis mellizos
Fecha: 25/10/2021, Categorías: Incesto Autor: MiguelFederico, Fuente: CuentoRelatos
... estar listo. Cuando lo vi me derretí. Era un traje nuevo y le quedaba espectacular. Él se quedó con la boca abierta cuando me vio. Tenía un vestido largo, con un tajo importante en la falda, bastante escotado y con la espalda descubierta. Además me había peinado y maquillado. “¿Qué pasa, no te gusta como estoy vestida?” “Si, claro. Estás hermosa. Sos hermosa. Solo que ya no sos…” “Una adolescente. No Sergio hace varios años. Soy una mujer.” Dije y fui hacia el auto. Cuando llegamos al restaurant entre tomada de su brazo como normalmente caminábamos. “Sr., Sra., adelante, su mesa está reservada.” Dijo el recepcionista. “Gracias.” Me apuré a decir antes que Sergio fuera a aclarar. Durante la cena, varias veces el mozo y el maître me llamaron Sra., yo lo miraba a Sergio y le guiñaba un ojo. Antes del postre una pareja amiga de Sergio se acercó a saludar cuando se iban. “Hola les presento a Silvia, ella es…” dijo Sergio cuando lo interrumpí. “Una amiga, simplemente una buena amiga festejando su cumpleaños.” Dije. Ellos lo saludaron por el cumpleaños, y enseguida se fueron. “¿Por qué dijiste eso, que sos una buena amiga?” Preguntó “Creo que sería más embarazoso explicar que soy la mujer con la que convivís, la que cocina para vos, la que lava tu ropa, la que te cuida, te mima y a la que vos le lavas la ropa, cuidas, mimas, y cocinas.” Dije. “Si, claro.” Dijo dubitativo. “Si pensas un poco, solo nos falta tener sexo, para ser una pareja ...
... realmente.” Dije y el abrió los ojos como el dos de oro de la baraja. “Silvia, ¿cómo decís eso?” “Es la realidad. Sergio, soy una mujer. Y me di cuenta que el único hombre que me interesa sos vos. Me fui enamorando de vos día a día, comida a comida, gesto a gesto. Si, sé quién soy, la hija de Roxana, que fue tu mujer. Pero también sé que no sos mi padre, que miro a esos ojos y me llenan de ternura, que disfruto peleándote, molestándote, disfruto mimarte, cuidarte, llevarte al médico aunque no quieras. Si, me enamoré de mi padrastro. Un tipo excepcional, un hombre íntegro, que llenó de alegría la vida de mi madre, pero que ahora es libre. Amo todo lo que sos. Te amo.” “Silvia, es una locura, te llevo 24 años, ya tengo 50 y vos, estas en lo mejor de la vida. Además, la gente que va a decir. No, es una locura.” “No te escuche decir que no me amas. ¿Te acordás que fue lo primero que me dijiste en esa charla que tuvimos en tu cuarto después que murió mi mamá?” “Claro que sí. Que quería que fueras libre.” Dijo. “Nunca me sentí más libre que en este momento. Y es porque te puedo decir lo que siento por vos. ¿Por qué no probas vos ser libre?” El postre lo comimos sin hablar. Sergio me miraba y no podía saber que pensamientos pasaban por su cabeza por primera vez. “Sergio, no estás obligado a viajar mañana. Por supuesto que entenderé.” Dije. Él me miró fijamente, y vi un brillo en sus ojos. Llamó al maître y pidió una botella de champagne. Se mantuvo en ...