1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (18)


    Fecha: 27/10/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... pantalón de chándal— ¿Has venido así todo el camino?
    
    El joven observó la dirección del dedo de su tía, llegando hasta su entrepierna donde su pene, de poder hablar hubiera gritado de todo para poder introducirse en algún lado. La primera gota de sudor le cayó en ese instante, el frío de fuera era ya una mera anécdota, él estaba ardiendo.
    
    —Todo… Entero…
    
    Los cristales se habían comenzado a empañar y Carmen al escuchar como su sobrino había estado alrededor de cinco horas con aquel tremendo mástil duro como una piedra, no pudo más que morderse el labio. El placer la invadió súbitamente, tenía un plan para aquel día, un plan que comenzaba a desmoronarse desde el primer minuto.
    
    Pensaba en llegar a la casa, jugar un poco y después, un coito. Pero no podía dejar a su sobrino así, su cara hablaba por si sola… aunque no era la única. Carmen volvía a estar tan caliente como en aquellos días de verano.
    
    Apretó ambas piernas, rozándolas con fuerza y miró a través de la lluvia. La carretera era una recta hasta el pueblo y apenas había unos cuantos caminos durante el trayecto. Uno de estos se encontraba a medio kilómetro de distancia.
    
    —Vete frenando. —Sergio fue a preguntar el por qué, pero no hizo falta— Hazme caso, vete frenando que no viene nadie. Ahora, ¿ves el camino ese? Pues gira.
    
    —Pero… —el joven que no entendía nada miraba sorprendido a su tía mientras esta le señalaba la dirección con su brazo.
    
    —Sergio, calla y tira por ahí. Vete despacio que por ese ...
    ... camino suelen ir tractores.
    
    El coche aminoró la marcha hasta andar en segunda y con el intermitente Sergio indicó hacia donde iba a girar. El coche botó de primeras al bajar de la calzada y cuando se metió en el camino apenas asfaltado, pisó el freno paulatinamente hasta parar el vehículo.
    
    —Tía… ¿Qué quieres…?
    
    No pudo terminar la frase, Carmen le miraba con aquellos ojos azules que las mujeres de su familia portaban, tan bonitos, tan profundos. Sus dedos habían abierto la cremallera de su abrigo y debajo una camisa negra con un escote de vértigo hizo que su pene saltara de alegría. Sus pechos dentro de la lencería luchaban pegados por respirar, una imagen preciosa que aunque Sergio todavía recordaba, le encantó volver a ver.
    
    —Me he pasado con lo de que no te masturbaras… ahora te lo arreglo.
    
    —Puedo esperar…
    
    La mano de Carmen aferró el hierro caliente que se apreciaba en los pantalones del joven. Con fuerza cerró sus dedos sobre el tronco y Sergio apretó los dientes de puro placer, soltando finalmente el aire en un bufido animal.
    
    —Tenemos toda la tarde, cielo —le dijo su tía mientras metía ambas manos por la goma del chándal y lo bajaba con rudeza—. Tengo que solucionar primero esto, luego me la devuelves. Ahora recuéstate.
    
    Guiñó un ojo al terminar de decir aquello, mientras el pene erecto de su sobrino salía rugiendo de los pantalones. El chándal yacía junto a la ropa interior por la zona de los tobillos, por ayuda tanto de Carmen, como del propio ...
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