-
Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (18)
Fecha: 27/10/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... como si le diera pudor ver a su tía después de tanto tiempo. Las manos le comenzaron a sudar y una sonrisa más bien tonta se apoderó de su rostro, ya estaba allí, junto a su amada Carmen. Se detuvo a su lado y la mujer se acercó con prisas, abrió la puerta, sacudió el paraguas y se sentó mojando levemente el asiento del copiloto. Ambos se miraron en silencio, con una sonrisa más tierna que otra cosa y de improviso, se lanzaron a la vez a los brazos del otro. Los dos se rodearon con fuerza apretándose como si nunca quisieran volver a separarse, era una pena que vivieran tan lejos, porque ya fuera de una manera u otra, se amaban. —Qué ganas tenía de que llegaras —dijo Carmen separándose del muchacho y colocándose correctamente las gafas. —Y yo de llegar… se me ha hecho largo el camino, no he parado de pensar en ti. —una parte de su cuerpo era fiel testigo de ello. —Pues arranca, cariño, vamos a casa de la abuela. —el coche aceleró y se incorporó a la carretera— Te hubiera invitado a entrar, Pedro está trabajando, pero no sé realmente a qué hora vuelve. —¿Qué tal todo? —ambos sabían a qué se refería con esa pregunta. —Sinceramente creo que bien, me tomo de otra forma nuestra relación y no sé… ahora estoy mejor. —el gorro de lana se le había movido con el abrazo y mirándose en el espejo del copiloto se lo colocó correctamente— Aunque dejemos ese tema por esta vez. Carmen sonrió de forma dulce a su sobrino para después hacerlo de una manera más maliciosa. Los ...
... dos sabían muy bien por qué el muchacho había recorrido tantos kilómetros y no le quería hacer perder el tiempo con sus dramas, esta vez no. —Dime —Sergio no puso sus ojos en su tía, solo los oídos— ¿Cuánto me has echado de menos? —Cada día me acuerdo de ti, lo juro. —no mentía. —Otra cosa… ¿Hiciste lo que te pedí? —el muchacho solamente asintió, como si el mero hecho de hablar de ello le fuera hacer eyacular. —Ha sido duro… incluso me duele un poco. —Bueno… —pasando una mano por la pierna de su sobrino y mirando tras sus gafas le añadió— pronto lo voy a arreglar. El erotismo de su tía le impactaba, el recuerdo del mes de agosto ya se había difuminado y ahora con ella delante, volvía a ponerse como la primera vez. El cuerpo de Sergio era un motor encendido comenzando a funcionar a miles de revoluciones, la mujer que tenía al lado era su perdición. —¿Te gusta mi modelito? Sergio quitó por un momento la vista de la mojada carretera para mirar a Carmen. Llevaba un abrigo de pelo, unos vaqueros con botas y en la cabeza un gorro de lana a juego con el color de sus gafas de pasta ancha. Se dijo por dentro que daba igual lo que llevara, como si fuera desnuda o envuelta en un saco de patatas, para él, era una belleza. —Eres preciosa, me da igual lo que lleves, tía. Pero sí, te queda bien, como todo… —Mi vida… —resopló recostándose en el asiento— como echaba de menos esos halagos tuyos. —miró de arriba abajo a su sobrino notando el incipiente bulto en el ...