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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (18)
Fecha: 27/10/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
La espera para Sergio fue eterna, la palabra terrible se quedaba corta. Cada día, pensó en su tía, desde el lunes hasta el propio viernes solo había una mujer en su vida. Trataba de no salir de la habitación, pero con solo ver películas no se le calmaba el apetito voraz que había cultivado. Toda esa semana sin sacar sus fluidos genitales estaban pesando, literalmente. Solo había una cosa que ocupaba cada segundo en sus pensamientos, el sexo. Para Carmen en cambio todo fue muy rápido, se preparó para el gran día con un mar de excusas para que Pedro no sospechase que su sobrino estaba por el pueblo. Incluso fue dos días antes a adecentar la casa de sus padres y así tenerla algo más presentable cuando Sergio llegase. El día por fin llegó, Sergio se levantó de su cama de un salto con un pene tan erecto que su glande asomaba por encima del capullo. Jamás había estado tanto tiempo sin masturbarse, era un nuevo récord para él, sobre todo si añadimos que el coito estaba más que asegurado. —Mamá, ya estoy listo —dijo Sergio apareciendo en la cocina a las 9:30 de la mañana. —No has madrugado tanto ni para estudiar. —le sonreía Mari mientras terminaba de prepararle un bocadillo— Toma, para el viaje. Aunque no es muy lejos, ¿no? —Que va, la casa de Pablo está a una hora y poco de viaje, en nada estaremos allí. Durante aquellos días, había construido la sólida excusa de que unos amigos iban a pasar la noche en casa de Pablo. No había forma de comprobar que esa ...
... información fuera falsa y tampoco su madre se iba a poner a indagar. Total era una noche, no había problema, solo le causaba algún que otro nervio pensar que el coche le dejase tirado en medio de la carretera y que su viaje saliera a la luz. —Llámame cuando llegues. —Te llamo mejor a la hora de comer, que entre que bajamos todo y lo preparamos se me va a pasar. Mari frunció el ceño, pero al final aceptó. No le gustaba cuando su hijo cogía aquel pequeño coche para hacer un trayecto largo, siempre tenía malos presentimientos, aunque estos nunca se cumplían. —Bueno, pero ni un minuto más tarde… —Sí, tranquila. —rodeó con los brazos a su madre, apretando fuerte los cuerpos y sintiendo los pechos de esta. Su pene saltó de alegría, cualquier cosa le alteraba y más aquellas mamas tan perfectas. —¿Te despediste de tu padre? —Sergio asintió— ¿De tu hermana? —Sí. Aunque se hizo un poco de rogar, me dijo que ni que me fuera a ir a la luna. Cosas de Laura. Ambos rieron y Sergio aprovechó el grato momento para dar un beso de varios segundos de duración en la mejilla de la mujer. Mari lo agradeció hasta tal punto que el frío de la mañana se disipó a su alrededor. —Marcha anda… que se te hará tarde —le dijo por no seguir notando a su hijo tan cerca. Aquella semana había estado realmente amoroso y eso la encantaba. Incluso tenía un aroma especial, algo que no reconocía. Sabía que no era la colonia, Sergio no solía usarla con asiduidad, era otra cosa… aunque no lograba ...