1. Soy afortunada, para follar no tengo que salir de casa


    Fecha: 27/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos

    Le miraba con los ojos de una joven de 21 años enamorada de su hermanastro, todavía dormía en aquella enorme cama de hotel donde pasábamos unos días de vacaciones, el sol se había levantado y sus rayos dorados se posaban en su pelo rubio y blanca piel que al igual que yo le iban recorriendo su cuerpo desnudo recordando como empezó todo, recordando el primer día que le vi parado delante de la puerta del jardín con sus maletas en el suelo.
    
    La suya hasta ese día no había sido una vida fácil, madre soltera y con problemas de drogadicción, mis padres nunca habían sabido nada de él, mi padre nunca supo que tuvo un hijo con aquella compañera de trabajo, con la que tuvo un desliz hacia 19 años hasta que le llamo aquel abogado, entregándole una carta de aquella mujer explicándoselo todo antes de fallecer y pidiéndole que se hiciera cargo de su hijo, en aquel sobre, había pruebas de paternidad fiables aparte de un parecido increíble no solo con el sino con una hermana mía mayor.
    
    Hubo una pequeña tormenta en casa esos días, pero al final la decisión se tomó en familia y así como mi madre perdono a mi padre hace 19 años, esta vez fue la primera en querer acoger aquel chico aunque no se esperaba los quebraderos de cabeza que empezarían en cuanto Eduardo que así se llamaba mi nuevo hermano atravesara aquella puerta del jardín.
    
    Eduardo y yo éramos tan iguales en el carácter, la misma edad 19 años recién cumplidos, él era mayor que yo tan solo nos separaban dos meses, pero había ...
    ... una diferencia entre los dos, yo una niña bien, una niña pija de papa como me empezó a llamar y él un rebelde que no tenía respeto por nada ni por nadie o eso creía yo, de todos modos una mala combinación para esa edad.
    
    Siempre nos estábamos peleando, yo siempre le decía que se pusiera de vez en cuando un pantalón porque el ir solo con el bóxer por la casa no es que fuera muy decente, la verdad que mis padres al principio le permitían casi todo y me regañaban a mí diciéndome que tuviera paciencia con él, paciencia como cuando una vez más y después de haberle dicho que se pusiera un pantalón me tiro un vaso de agua en plan de broma en la cocina mojándome toda la camiseta, haciendo que mis pechos y mis pezones se pegaran a ella dejándoles casi visibles para él y recriminándome que me pusiera sujetador.
    
    Estábamos solos en casa y le odia tanto que esa fue la discusión más fuerte que tuvimos hasta entonces y creo que la última, ya que yo me fui corriendo a mi cuarto llorando y diciéndole bastantes cosas muy hirientes. Al cabo de una hora llamaba a mi cuarto para pedirme perdón, él al que yo había insultado y querido hacer tanto daño me pedía perdón, ese día fue cuando supe el gran corazón que tenía aparte de otras cosas.
    
    Edu se sentó al pie de mi cama y me hablaba suavemente pidiéndome perdón, yo me hacía la dormida y entonces fue cuando empezó a decirme cosas muy bonitas como que era muy guapa, esas cosas que a una joven de 18 años quiere oír de ella y mientras lo hacía me ...
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