-
Soy afortunada, para follar no tengo que salir de casa
Fecha: 27/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
... iba acariciando las manos y la cara, sé que una vez más estaba actuando de forma impulsiva, pero yo le daba pie a ello, ya que él sabía que no estaba dormida y le estaba permitiendo todo tipo de caricias como cuando recorrió con sus dedos mis pezones. Me gustaba, solo puedo decir eso en mi defensa, me gustaban sus caricias, sus dedos dibujaban todas mis curvas desde mis labios hasta mi vientre, al principio acompañado con las palabras más bonitas que nadie me había dicho jamás y ahora en silencio, el mismo silencio cuando sus dedos empezaron a escarbar despacio por debajo de mi pijama y de mis bragas acariciando mi clítoris, bajando por mis labios vaginales hasta la abertura de mi vagina, un silencio atronador en la casa solo roto por el movimiento de sus dedos en mi vagina y unos pequeños gemidos de mi interior. Gracias a dios que en ese momento sonó la puerta de la entrada y asustado salió corriendo de la habitación dejándome tan mojada, tan excitada y pensativa que no daba crédito a lo que acababa de pasar y lo que yo había permitido que pasara, algo que sinceramente me encanto, tan siquiera mi novio con todo el tiempo del mundo, los dos a solas sin problema alguno de que nadie nos pillara me había tocado con tanta ternura. Pasaron dos semanas y nuestra relación cambio por completo, ahora éramos casi íntimos amigos, ahora me defendía a capa y espada con los babosos que no me dejaban en paz cuando salíamos por la noche ante la inacción de mi novio y sus amigos, ...
... algo había cambiado tanto en el como en mí, le veía con otros ojos, no sé qué era, pero me atraía enormemente, no podía estar ni un solo momento sin él, siempre con él, siempre pensando en él, además Edu era un chico realmente guapo y con muy buen cuerpo, hasta hacia unas semanas pensaba que sería un drogadicto como su madre, pero para mi sorpresa era todo lo contrario, no bebía, no fumaba, no se drogaba, incluso acudía a centros de ayuda como voluntario y un día cuando le acompañe a uno de esos centros fue cuando viéndole ayudar a todas aquellas personas supe que me había enamorado de mi hermanastro. No me atavía a decírselo, ni a demostrárselo, presentía que a él le había sucedido lo mismo conmigo, lo notaba, pero al igual que yo callaba, le deseaba, pero no sabía como acceder a él, hasta que un día llego la oportunidad, mis padres se habían marchado pronto y no volverían hasta la tarde, Eduardo dormía en su cuarto tras haber ingerido una bebida para dormir, ya que solía tener algo de insomnio y sigilosamente como una gata en celo entre en su cuarto y le empecé a besar encaminando enseguida mis labios a su torso, como de costumbre Edu solamente llevaba el bóxer y yo no llevaba mucho más una amplia y pequeña camiseta torera insinuando mis pechos por debajo de ella, mis bragas y un pequeño pantalón de pijama. Me senté con cuidado a horcajadas sobre una de sus piernas y me empecé a frotar con ella adelante y atrás mientras tocaba mis pechos por encima de la camiseta, Edu no ...