1. El abuelo (Parte 1)


    Fecha: 30/10/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    Se me antojó follar con un viejo. Le dije una vez a mi padre que podría ahorrarse dinero si en lugar de ir de putas me follaba a mí cada vez que tuviera ganas, que yo se lo haría gratis porque me consideraba bien pagado con tener atravesado el culo con la polla de mi padre.
    
    No le sentó bien. Me miró de un modo extraño que si hubiera podido estrangularme lo hubiera hecho. Pero así y todo nunca dejó de quererme más que a mis hermanos. Mi padre me tenía pasión; además, sabía que yo tenía la verga más larga y más gruesa de todos los varones de mi casa y eso para su modo de pensar era señal de hombría. Lo que no podía entender era mi «manía» de ser homosexual. En cierta ocasión me dijo:
    
    — Con una polla como la tuya, cuántas mujeres me hubiera tirado yo gratis, no entiendo nada.
    
    Yo me reía cuando, dada nuestra amistad, me confiaba cosas de estas, pero yo no las tomaba a mal, eran dichas desde una perspectiva educacional que nunca me quiso imponer. En cierta manera sabía que lo suyo no era tan permanente como se pensaba.
    
    Este fue mi primer intento y el segundo fue semejante, ¿dónde podría ir yo para tener sexo con una persona mayor? Era imposible decirlo a nadie, ni preguntar, ni ponerme un cartel: «Joven con buena polla la pone a disposición de viejo», o bien «Joven con culo ardiente busca viejo con ganas de follarlo». No es broma, no, los tenía escritos y preparados en el ordenador con los seis colores de la bandera gay, pero no soy dado a escandalizar.
    
    Me pasé ...
    ... varias veces por páginas de cruising o de contactos, pero no me salía nadie con las perspectivas que yo deseaba, un anciano en buen estado físico que follara rabiosamente o que se dejara follar. Mucho tiempo pasó hasta encontrar lo que realmente buscaba. Es cierto que había encontrado uno que decía «Abuelo gay busca jóvenes para divertirse los domingos por la tarde». Me pareció interesante, pero había dos pegas, solo tenía 60 años y buscaba un grupo de chicos. No me sirvió. Pero sí me sirvió un tipo que me encontré y con el que mantuve conversación:
    
    — ¿De dónde eres?, —me preguntó.
    
    — Vivo momentáneamente en L´Hospitalet, y ¿tú?
    
    — Ah, L´Hospitalet de l’Infant. Yo de Valdellós.
    
    —No conozco, ¿queda muy lejos?
    
    — A quince minutos en mi coche ¿No hablas catalán?
    
    — Soy de Madrid, pero mis padres han tenido que venirse en razón de trabajo y me está gustando esto.
    
    — ¿Qué edad tienes?
    
    — Recién he cumplido los 19 años, y ¿tú?
    
    Tardó mucho tiempo en contestar y aún no nos habíamos visto. Pensé que iba a colgar y desaparecer. Primero pensé que igual era una mujer que en nuestra conversación se habría hecho pasar por hombre —lo que ya me había pasado un par de veces o tres—, o que desconfiara por mis pocos años. Al cabo de un rato, ya estaba yo viendo pornografía en otro canal e intentando contactarme con un chico que estaba insinuándose. Iba a sacar mi tarjeta para ingresar cuando me contestó:
    
    — ¿Te vas a extrañar si te contesto la verdad o prefieres que siga ...
«1234...»