1. El abuelo (Parte 1)


    Fecha: 30/10/2021, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... fingiendo?
    
    — Hombre, estamos cerca, si concretamos algo vamos a vernos, más vale que sepamos qué somos…, —yo siempre pensando que sería una mujer.
    
    — Y cómo somos…, —esto lo leí perplejo— ¿y si te dijera que soy mayor? ¿aceptarías que nos viéramos?
    
    — ¿Cuánto de mayor?, —ya comencé a interesarme en serio.
    
    — Igual eres muy joven para que concluyamos algo…
    
    — ¿Cuánto de mayor eres…?
    
    — ¿Te lo digo, de verdad?
    
    — ¿Cuánto de mayor eres?
    
    — 72 años.
    
    Me puse feliz y nervioso a la ves y pregunté tontamente:
    
    —¿72 años o 27?
    
    — 72
    
    — ¡Bueeeenooo!…, esa es la edad que busco, papi, —le contesté en dos veces.
    
    — ¿Te gusta dar o recibir?
    
    — Qué más me da, si la tienes grande me gustará que me la metas; si es normal, lo hacemos los dos.
    
    — Busco un chico con energía para que me ponga a cien por delante y por detrás.
    
    — ¿Cuándo nos vemos?
    
    — Por mí ya, te invito a comer y luego qué prefieres en mi casa o en hotel.
    
    — Pues…, me gustaría en la playa del Torn. Tenía pensado ir allí hoy que hace calor y ver qué caía para echarme algo a cuenta. Allí hay bosque y podemos hacerlo sin ser molestados.
    
    — Voy por ti y ya vemos, ¿cómo te conozco y dónde esperas?
    
    — Iré con short vaquero y camiseta de tirantes de color rojo para que me encuentres pronto, te espero en una Rotonda que hay en la Calle de les Genesies, yo vivo cerca, ahí está cerca el polideportivo y piscina de L’Hospitalet.
    
    — Ya conozco, ya sé. Entonces me esperas, en quince o veinte minutos ...
    ... estoy ahí.
    
    — No corras, que nada tengo que hacer mas que verte, papi.
    
    — Va, vinga, el meu petit.
    
    — ¿Qué has dicho?
    
    — Que no te preocupes, mi pequeño.
    
    — ¿Quieres verme por aquí?
    
    — Prefiero la sorpresa.
    
    — Yo también, un beso, papi.
    
    Me cambié de ropa, me puse tal como le había dicho, la camiseta roja de tanto usarla ya no cubría los dos pezones de mi pecho, siempre tenía uno fuera. Me llevé mi tira de preservativos en la mochila, mi peine, mi perfume chico y mi bañador tipo speedo por si acaso. Mi madre al ver que me preparaba me preguntó a qué hora llegaría y le dije que tarde, que comería con algún amigo y me dio dinero y mil advertencias maternas. Como mi padre no viene a casa a mediodía, la comida importante es en la noche; a mediodía mi hermana, mi madre y yo nos arreglamos como podemos. Salí a la calle con nerviosismo, deseando que no me fallara, porque estaba ilusionado de conocer a este hombre, igual nos hacíamos amigos. Con las señas que le había dado y la poca gente que hay por esa zona, yo era inconfundible, así que me arrimé a una pared de piedra, cerca de una farola y sentado en el suelo jugando con mi iPhone por si llamaba, porque el número de móvil sí lo teníamos.
    
    A los 25 minutos pasa un coche que le da la vuelta a la rotonda y aparca en el primer espacio. Llegó un Opel Crossland X, luego vi que era automático y bien equipado, color rojo metalizado. No entiendo mucho de coches, repito lo que me dijo y me acuerdo, porque mi coche es la ...
«1234...»