1. Una noche movidita


    Fecha: 31/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... chico y no llevase peinado de chico, me dijo:
    
    -En fin, si no te gusto, me voy.
    
    Juana, se había mosqueado.
    
    -Nos vamos las dos, Juanita, nos vamos las dos. Creo que mamá lo dejó para los perros.
    
    No las podía dejar marchar. Tenía que follarlas.
    
    -A ver, que yo me entere. ¿Eres hombre o mujer?
    
    -¿Tú que crees?
    
    Era una chica. Cambié de tercio.
    
    -¿Qué os echáis que oléis tan bien? ¿Eso no es colonia, o sí?
    
    -No, es un perfume, se llama Tabú.
    
    Pasaron a la acción. Primero me besó Juana, después me besó Juanita. Sentí su lengua en mis labios, abrí la boca y la saboreé... Juana, empezó a tocarse el coño, un coño con una pequeña raja rodeada de pelos rubios. Con la otra mano cogió mi polla, que se me puso dura de nuevo, Juana, me dijo:
    
    -Masturba a mi hermana.
    
    Le eché una mano al coño peludito y comencé a masturbarla con un dedo... Juana, a medida que me fui calentando y calentando a su hermana, se calentó ella.
    
    -Lame y chupa sus tetas.
    
    Hice lo que me dijo. Le lamí y chupé las tetas. Tenían el tamaño de dos limones. Al rato me dijo:
    
    -Cómele el coño.
    
    Metí mi cabeza entre sus piernas y lamí con lujuria aquel coñito virgen. Juanita, que era eyaculadora precoz, comenzó a correrse. El coño echaba chorros de jugo. Aparté la boca. Juana ocupó mi lugar... Al acabar de correrse Juanita, Juana, con la boca llena de jugos y saliva, me llevó una mano a su coño mojado, y después me besó y no apartó su boca de la mía hasta que sintió cómo me tragaba parte ...
    ... de los jugos de su hermana, unos jugos que sabían agridulces. Tenía lo que beber los suyos. La empujé, le levante el culo con las dos manos y le enterré la lengua en el coño, luego lamí de abajo arriba con celeridad, y al ratito, Juana, exclamó:
    
    -¡Me vooooy!
    
    Se corría cómo su hermana, soltando chorros de jugos y retorciéndose, temblando y gimiendo cómo posesa. Tragué los que pude. Sobre la cama quedaron algunos, eran cómo mocos, pero menos espesos, y sabían diferente a los de su hermana, tenían un sabor cómo a óxido, la verdad es que estábamos dejando las sábanas para tirar.
    
    Al acabar de correrse, me volvió a besar, y después me dijo:
    
    -Ponte boca abajo para que Juanita te pueda comer el culo cómo me lo come a mí.
    
    Quise ser sarcástico.
    
    -Bueno, peligro no hay de que me desvirgue.
    
    Juanita, comía el culo que daba gusto... Los dedos de Juana volvieron a entrar y salir de su coño.
    
    -¿Te gusta lo que te hace mi hermana?
    
    -Es agradable.
    
    Me puse a cuatro patas, Juana, se dio la vuelta, puso su cabeza debajo de mi polla, la agarró, comenzó a ordeñarme y con la otra mano volvió a meter dos dedos en el coño... Los metía, los sacaba, acariciaba el clítoris con ellos mojados, los volvía a meter, los volvía a sacar... Y Juanita, la mosquita muerta... La mosquita muerta debía llevar un maricón dentro, ya que me metió un dedo en el culo y me lo folló metiendo y sacando. Encima, se cachondeó. Dándome cachetes y mordiscos en las nalgas y acariciando mis pelotas, me ...
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