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Una noche movidita
Fecha: 31/10/2021, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... le clave la polla hasta las trancas. -¡¡Me corro, me corro, me cooorro!! Comenzó a correrse ella y me volví a correr yo dentro de su coño. Volando por las cumbres del placer, dijo: -¡¡¡Sííí!!! Al acabar de correrse, con una sonrisa de felicidad en los labios, me dijo: -Si quedé preñada nunca te faltará de nada. Yo, a mis dieciocho años, quería seguir follando. -¿Y si echamos un par de polvos más para asegurarnos? Me besó y me dijo: -Si no quedé preñada lo volveremos a hacer. Ahora vuelvo a mi habitación a descansar. ¿Qué decir de eso? Pues que no lo volvimos a hacer y que durante años tuve una conservera, y que ahora vivo cómo vivía ella, a todo tren. A la media hora de irse la matriarca, se volvió a abrir la puerta, una figura de mujer con coletas entró en la habitación y cerró la puerta detrás de ella. Al meterse en la cama me llegó un aroma que al olerlo ya me empalmé. Aquel aroma no era de jabón perfumado de la Toja, ni de colonia. Lo llevaba puesto Juana, y era lo único que llevaba encima cuando se metió bajo la única sábana que me cubría. Supe que era Juana, cuando me dijo: -La cama está mojada. ¿Es tuyo o de mi madre? Era obvio que nos había escuchado. -De los dos. Sus labios rozaron los míos. La besé con lengua, y le pregunté: -¿No te importa que haya follado a tu madre? -No, me excita que la polla que hace un momento estuvo dentro del coño de mi madre se meta en el mío. Le seguí comiendo la boca... Busqué sus ...
... tetas con mi mano derecha. Me encontré con dos pequeñas piedras de seda con pezones erectos. Mi boca se moría por comer aquellas tetas del tamaño de dos limones. Las besé, las sobé, las chupé y las mamé. Luego fue ella la que hizo que me echase boca arriba. Ahora fue ella la que me comió la boca y las tetas mientras meneaba mi polla. Sentí cómo alguien se metía en la cama justo entre mis piernas, metía mi polla en la boca y la mamaba. Olía igual que Juana. ¿Sería una amiga? Fuera quien fuera mamaba de maravilla, tan bien mamaba que me corrí en su boca. Se tragó mi leche y después se echó entre Juana yo. Le acaricié la espalda mientras se besaba con Juana. Tenía la piel fina, le pregunté: -¿Quien eres? Juana, encendió la luz. y vi la cara de su hermano Juan. -¡Hostias! -¿No te dijo Álvaro que mi hermana y yo queríamos jugar contigo? Álvaro, no me había dicho nada. -No. ¿Hermana? Dejé de mirarle para la cara y miré hacia abajo, Juan, no era Juan, era chica. -¡¿Cómo es que tienes tetas y coño, Juan? Juan, bajó la cabeza y me dijo: -Soy diferente. -¡Hostias si eres diferente! Eres una mujer con voz de mujer y esta tarde eras un chaval con voz de chaval. Juan agachó la cabeza, y me dijo: -Mis padres querían un niño... No soy Juan, soy Juanita. -Me da a mí que tu madre lo sigue queriendo. Juanita era una joven delgada, rubia, de ojos azules y guapa, muy guapa. Era una chica que pasaría por gemela de Juana si no la hicieran vestir cómo un ...