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Mi prima se viste de novia (Capítulo 20)
Fecha: 05/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... alrededor del tronco. Era verdad que nunca antes había estado en una situación similar, y era normal sentir un poco de incomodidad, pero de eso se trata salir de la zona de confort. Y dar el salto, era magnífico. “Todo aquel que sea vencido por el terror de saltar, jamás conocerá, siquiera, la magnífica experiencia de una caída libre, ni el suave vuelo de un paracaídas” recordé de un viejo libro de Richard Bach, que en algún tiempo había leído. Repetí esa frase como un mantra y fui, entonces, a buscar las birras. Preocupado más por la incomodidad de las chicas, que la mía. No recibí ni un “pero” cuándo pedí seis birras en una sola barra. Me las dieron como si oliesen mi necesidad. Al regresar al cuarto, en cambio, recibí como cien, a penas abrí la puerta. Pero por suerte, todos esos “peros” venían de mi mente y eran de los buenos: pero cómo puede ser, pero quién carajos me creía que era, pero por qué tanto miedo, pero por qué no me esperaron. Percibí, también, que el olor a lavanda se había esfumado. Ahora reinaba el olor a concha. Las niñas no sólo habían entrado en confianza, sino que ya se chapaban y se metían mano, acostadas una al lado de la otra. La que más manoteaba era Julia, subía y bajaba su mano por el muslo de la brasilera de una manera tan sensual, que hasta me erizaba los pelos de mi propia piel. La pendeja, a su vez, estaba más dedicada a lamerle el cuello a mi prima y a penas rozarle las tetas con los dedos, casi disimuladamente. Se dieron ...
... cuenta de mi presencia sólo por el portazo. -¡Ah! ¿Volvías, Rodri? – me preguntó July, para molestarme. Le respondí tirándole una latita, pero esta vez no la agarró al boleo, como siempre. Simplemente la siguió con la mirada y ni se gastó en intentar agarrarla. -No sabía que querías un pedacito de postre vos también. – me dijo, cuando la lata se estampo contra el piso. Ambas se echaron a reír de una forma tan cómplice que me relajó por completo. – ¡Presentanos el pito, entonces! -me indicó luego. Para dejarme bien en claro que, acá, la profesora, era ella. Ni diez segundos tardé en quedar desnudo, con la chota parada como solo podía dejarla la voz de mi prima. Las chicas se pusieron de pie y luego se arrodillaron una a cada lado de mi pija. La rubiecita era la primera vez que veía un pene y no podía dejar de mirarlo. Pero Julia le cortó el mambo: me agarró una mano y la otra se la dio a ella. Estiró mi dedo del medio y se lo puso en la boca. -Vamos a practicar con esto. – le dijo cuando lo retiró. – Ponelo en la boca, apretá los labios y succioná un poquito. Después seguime a mí. Tranquila y sin miedo. Que bien chupapija vas a salir de acá. – le anticipó al final. Lihuén lo hizo de inmediato. Y aunque me chupaba el dedo de una manera un poco torpe, más por la excitación que por la complejidad, me hacía latir la poronga de una forma espectacular. Julia llevó el dedo medio de mi otra mano hacia sus labios e hizo lo mismo. Allí me encontraba yo, con las manos ...