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Mi prima se viste de novia (Capítulo 20)
Fecha: 05/11/2021, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... boca. Tenían un sabor a inocencia y dulzura como jamás le había sentido a una concha. Era simplemente hermoso. Un platillo al dente, preparado por el mejor chef del universo, que se tenía que comer de a bocados pequeños. Lihuén tomó mi cabeza con sus manos y estiró su espalda a más no poder, unos segundos después. Casi llorando por haber tenido el primer orgasmo que le había dado un hombre de verdad. Al quitar la cara de su entrepierna, vi que mi prima también había tenido uno masturbándose a mi lado, esclavizada por la escena que había visto en primer plano. -No me explicaste nada. – me reprochó – Igual creo que aprendí. – aclaró luego. Y se dispuso a comerle la concha a la piba. Ahora le tocaba, a ella, hacer algo por primera vez. Sigo hasta el día de hoy intentando encontrar las palabras correctas para poder describirles lo que sentía en ese momento. Ver a mi prima besarle los muslos, dejárselos ensalivados por algún que otro lengüetazo que se le escapaba, formando un camino hacia la empanadita que se iba a comer, era sublime. La pendeja que había acabado hacía un ratito nomás, ya pedía lengua otra vez. Desesperada por la aventura. Por la sensación de poder, al tener la concha chupada. Por la idea de que, esta vez, se la iba a chupar otra mina. Y la cara de mi prima, a la vez, mezclando la curiosidad y el deseo desesperado por chuparse una vagina, me taladraban el cerebro, en silencio. Sólo acompañado con sonidos de besos y chupones, que sonaban como una ópera ...
... perfectamente compuesta para coger un rato, en secreto, con alguien indebido. Con alguien tan prohibido, que asustaba un poco. No pude evitar tomar otra foto. Esta tenía la cabeza de mi prima tapándole la concha virgen, la pendeja en tetas, arqueando su cintura para recibir más y más placer. Logré tomarla justo cuando su rostro disfrutaba de un nuevo orgasmo. Como era ideal para aumentar el morbo sin mostrar nada, también se la mande al papá. “La etapa de lubricación ha sido exitosa”, le puse para acompañar la imagen. “Y su nena se nota contenta”, agregué. Para que no se detenga solamente en mirarle la concha tapada y le dedique atención a la carita de perrita en celo que tenía su hija, mientras le chupaban la almejita. Incluso con la conchita recién acabada, mi prima no podía dejar de chupar y tragarse todo el jugo que seguía largando la pendeja. La ópera, ahora recibía un coro de gemidos que hasta ni desafinaban y parecían ir a ritmo. Cuando finalmente la soltó, recibí otra postal para mi recuerdo: la cara de Julia, brillante y con gusto a concha, quedó para siempre en mi retina. Sin decir ni una palabra, se acostó boca arriba, se quitó el pijama y la bombacha de un tirón, quedando desnuda al lado de Lihuén, para pajearse y dejar de aguantar la calentura que todos sabíamos que le llegaba hasta la punta de sus pies. -Quiero probar yo también. – dijo la rubia cuando volvió a sí misma. Y también, sin decir nada más, puso su cabeza en la conchita de mi prima y se la ...