1. Una noche en la vigilancia


    Fecha: 11/11/2021, Categorías: Gays Autor: rogerx05, Fuente: CuentoRelatos

    Les contaré esta vez cuando trabajé en una fábrica abandonada. El lugar había cerrado durante la crisis del 2001 en Argentina. Los dueños presentaron quiebra y para que no se roben las cosas de la fábrica habían puesto vigilancia las 24 horas en tres turnos de 8 horas.
    
    Como yo estaba sin trabajo conseguí en ese lugar, mucho no me gustaba la idea de estar de vigilancia porque parecía peligroso pero al no tener otra cosa decidí presentarme y quedé seleccionado. La verdad que mis miedos nunca se cumplieron porque el lugar era muy tranquilo y hasta era un poco aburrido porque a veces estaba solo, aunque a veces estaba con uno o dos compañeros. Y a veces cuando hacíamos el cambio de turno comíamos un asado entre tres o cuatro compañeros con vino tinto o cerveza incluidos. No pasaba nada porque los dueños nunca venían y el lugar era muy tranquilo como dije antes.
    
    Una de las veces que me tocaba entrar el domingo a la noche me retrasé porque el tren se había suspendido, en vez de llegar a las 22 h llegué a las 23 h. El lugar era tan tranquilo que hasta podíamos dormir. Y para eso mis compañeros habían tirado unos colchones en la parte de arriba de la fábrica donde hay unas oficinas. A eso de la una de la madrugada y más o menos cada dos o tres horas había que hacer una ronda por la fábrica, así que nos levantábamos y hacíamos la ronda, pero a veces ni eso.
    
    Mi compañero del turno noche era un tipo de 48 años. No era lindo pero tampoco era feo. De 1,70m aproximadamente. Muy ...
    ... morocho y un poco peladín. Su cuerpo era normal, ni gordo ni flaco, digamos que estaba en su peso. Y siempre se lo pasaba hablando de mujeres, de sexo y era bastante zafado.
    
    A veces me contaba de sus aventuras sexuales, de cuando se cogía a una mina casada. Se metía a la casa de esa mina cuando el marido se iba a trabajar y le hacía el culo porque a ella le encantaba. Mi compañero era casado pero no era mayor problema para él meterle los cuernos a su mujer. Lo hacía indiferentemente si a ella le gustara o no, porque al ser una mujer muy religiosa, siempre le perdonaba sus andanzas.
    
    Esas historias me ponían re loco porque soñaba que en vez de cogerse a esa mina casada me cogía a mí. Demás está decir que mi compañero a esas alturas ya me estaba gustando. No tanto por su belleza física, sino por ese desparpajo y picardía que desplegaba todo el tiempo. A veces es más atrayente la actitud de la persona que cualquier cualidad física. Y más hacía volar mi imaginación sabiendo que a él le gustaba hacer un buen culo y que no buscaba solamente mujeres.
    
    Me contó que una vez se hizo chupar la verga por un gendarme que iba de franco a su trabajo. Mi compañero tenía un auto bastante viejo pero todavía andaba. Cuando iba para su casa, un gendarme recién recibido le hizo dedo, un muchacho joven como de 22 años. Mi compañero paró y lo llevó. Y cuando quiso acordar el gendarme le estaba haciendo insinuaciones y en un rato más, el gendarme le estaba chupando la verga a mi compañero al ...
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