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Una noche en la vigilancia
Fecha: 11/11/2021, Categorías: Gays Autor: rogerx05, Fuente: CuentoRelatos
... costado de la ruta. ¡¿Por qué no seré yo?! -Pensaba para mis adentros. Y muchas veces los gays pensamos que nadie se da cuenta de nuestras inclinaciones, pero pobres ilusos de nosotros. Yo supongo que mi compañero para este momento ya se había dado cuenta de cómo yo lo miraba y lo mucho que me calentaban sus historias. Para ese entonces yo tenía 25 años y mis hormonas estaban muy alborotadas. Así que, como iba contando, llegué tarde un domingo a la noche cuando me tocaba tomar mi turno, y mi compañero para esa hora ya estaba acostado en uno de los colchones tirados en el suelo. No había problema, yo tocaba timbre y él se levantaba. Venía hasta la puerta de entrada así como estaba en calzoncillo. A veces usaba una remera para dormir y a veces no usaba nada más que ese calzoncillo slip. Llegaba por adentro de las oficinas, bajando por las escaleras y abría la puerta de calle estando así en ropa interior. Me saludaba y me hacía pasar. Demás está decir que yo lo relojeaba de arriba a abajo. Le miraba un poco el bulto cuando estaba él distraído y le miraba fijamente el culo cuando caminaba frente a mí por el pasillo y subiendo las escaleras. Una vez le pregunté por qué andaba semidesnudo por todo el lugar, y me dijo que no sentía vergüenza porque entre hombres no hay nada que ocultar, además que no se iba a vestir solamente para abrir la puerta. Sinceramente no me molestaba que anduviera así por toda la oficina. Es más, podía quedarse en bolas toda la noche si por ...
... mí fuera. Pero mi pregunta estaba dirigida a saber cuál era su intención y si lo que realmente quería era provocarme, porque de verdad lo estaba logrando. Cuando llegamos arriba me dijo que tenía una mala noticia para darme. El gato que teníamos en la oficina había orinado en el colchón que yo usaba para dormir, y el único colchón disponible que había era el colchón de dos plazas donde dormía mi compañero. Como él no estaba dispuesto a dormir en una silla, me dijo que si quería yo podía dormir en una silla. Y si no, que duerma al lado suyo. Me hice el orgulloso y dije que en una silla no iba a dormir. Así que sin más me empecé a sacar la ropa, me quedé en bóxer y me metí a la cama improvisada al lado de mi compañero, me tapé con las frazadas hasta el cuello mientras mi compañero me miraba un poco asombrado. Aun así no se corrió un milímetro y nuestros cuerpos quedaron al borde de rozarse. Me di vuelta dándole la espalda a mi compañero y me quedé dormido bastante rápido. No pensaba que pudiera dormir tan rápido, solamente sucedió. Y a la madrugada, cuando yo estaba profundamente dormido, siento las manos de mi compañero que me toman por las caderas. Se iba arrimando hacia mí y me empezaba a apoyar su cuerpo. Muy entre dormido hice como un quejido de protesta y lo aparté de mi cuerpo. "Dejame dormir", le dije. Él se retiró y me dejó seguir durmiendo. Cuando nos despertamos a la mañana temprano, eran como las seis de la mañana y el sol me daba justo en la cara. Mi ...