1. Una noche en la vigilancia


    Fecha: 11/11/2021, Categorías: Gays Autor: rogerx05, Fuente: CuentoRelatos

    ... compañero que sintió mis movimientos se despertó también, conversamos un poco y noté que se estaba tocando debajo de las frazadas. Sin mediar palabra simplemente levantó la frazada y dejó ver lo que estaba haciendo. Estaba agarrándose el pene que ya estaba afuera del calzoncillo slip. Su pija estaba muy dura. La agarraba muy fuerte con su mano y la apretaba, hacía resaltar la cabeza que estaba muy mojada y estaba de un color rojo, casi morado.
    
    A penas vi eso di vuelta mi cara, no quise mirar, sentí miedo. Aunque en mi interior sentía unas ganas locas de mirársela y si fuera posible, de tocársela.
    
    Mi compañero dice: ¡Mirá, MIRA! -Me dijo casi ordenándome hacerlo.
    
    Sumisa como soy me di vuelta y le meré la pija bien dura y cabezona. Me quedé hipnotizado.
    
    Entonces me dice: "¿Viste cómo es?"
    
    Yo nada, no decía nada. No sabía qué decir porque más que una palabra se me salía un suspiro. Quería agarrarla con desesperación pero al mismo tiempo no quería admitirlo.
    
    La sacudía tomándola por la base pelando la cabeza y ya había corrido completamente la frazada, dejando al descubierto todo su pecho desnudo y hasta la mitad de sus piernas. Había olor a verga y la verdad me dio un poco de asco, pero al mismo tiempo me intrigaba tanto cómo podría sentirse entre mis manos.
    
    Mi compañero siempre fue muy charlatán y seguía hablando mientras yo solamente le miraba fijamente la pija: "¿Viste cómo es? Es dura y cabezona. Creo que me dejaría tocar por un pendejo joven. Estoy re ...
    ... caliente. Lo mejor sería una mujer en este momento, pero supongo que me gustaría hacer un culito tierno si no hay otra cosa. Sí, un poco de carne tierna no me vendría nada mal."
    
    Claramente estaba hablando de mí. Y era verdad, su verga estaba muy dura y era cabezona tal como él la describía. Su color era oscuro como toda su piel y tenía poco vello púbico. Todo el cuerpo de mi compañero era casi lampiño por completo y su edad madura era una de las cosas que más me gustaba. Después me enteré que los maduros llaman carne tierna a un pendejo más o menos de mi edad (25) con poca experiencia o simplemente vírgenes en el sexo.
    
    Él seguía con sus insinuaciones bastante directas: ¿Alguna vez tocaste una pija que no sea la tuya?
    
    Le contesté que no. Entonces me propuso tocar. La verdad me moría de ganas pero hasta ese momento no me animaba. Así que él sin esperar una respuesta agarró mi mano y la llevó hasta su pija.
    
    ¡La sensación fue increíble! Le tomé la pija suavemente primero. Se sentía dura por dentro pero la piel de afuera se deslizaba hacia arriba y hacia abajo. Lo fui pajeando y sin darme cuenta se la iba apretando cada vez más. Él suspiraba y jadeaba sin parar. "Ahh, pendejo, así..."
    
    De a ratos no decía nada y de a ratos me daba indicaciones para sentir más placer: Agarrame la cabeza, mirá cómo se siente. Ahh, así ¿Te gusta? ¡Así...!
    
    Yo le pajeaba la cabeza descubierta que estaba muy jugosa. Se veía que el tipo estaba muy caliente.
    
    No tardó mucho en acabar y ...