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Cuando papá me hizo su hembra
Fecha: 17/11/2021, Categorías: Incesto Autor: bluma, Fuente: RelatosEróticos
Últimamente he tenido la tentación de escribir sobre mis experiencias sexuales, que no son muchas, pero cada una me ha marcado de por vida. Así que, siguiendo esta idea, les comparto la experiencia de mi primera vez. Tuve el gusto de iniciar mi vida sexual de la mano de papá, a quien me debo y sirvo como su hembra. En ese entonces yo apenas había cumplido 18 años y mi papá 37. Mis padres ya estaban separados legalmente, pero seguían y siguen viviendo en la misma casa que, por ser una construcción de hace medio siglo, tiene espacio suficiente para los tres. Así que yo podía convivir con los dos en un mismo día. El asunto es que, en algún punto, mi papá comenzó a verme de forma distinta, su mirada se volvió invasiva y descarada. Cuando me encontraba con él me daba cuenta de que ya no sólo me veía con amor paternal. No puedo asegurar el tiempo exacto en que mi padre empezó a verme con otro tipo de sentimientos e intenciones, pero recuerdo que a los 17 años detecté sus miradas morbosas hacia mí. Por supuesto me sorprendió en cuanto fui consciente de ello y tuve momentos de verdadera reflexión sobre cuestiones morales. Aunque la sensación de incertidumbre apenas y me duró unas semanas. En mi debate mental descubrí que, de alguna forma, no me sentía amenazada y realmente mi desconcierto sólo duró un par de meses. Al ser tetona y culona fue fácil comprender las reacciones de mi papá. Físicamente me desarrollé rápido, sobre todo del busto. Desde los 12 años ...
... mis senos fueron creciendo más que el promedio de las chicas de mi edad. Siempre fui la más tetona del salón, desde la secundaria y hasta la universidad; también de mi familia lo soy. Actualmente uso una talla de brasier 36-H, más o menos unos 150 centímetros de pechuga, que resaltan a primera vista, y debo decir que son mi orgullo físico. Me encanta ejercitar mi pecho para mantenerlo tonificado y agradable a la vista. Así que pude entender la inquietud de mi padre. Pensar en él poseyendo mi cuerpo me daba otra perspectiva de su persona, no como mi papá, sino como hombre. Si me detengo a verlo de esa forma puedo decir que es atractivo para mí, es ligeramente moreno, corpulento, fornido de brazos y espalda, más alto que yo por 14 centímetros, sus facciones masculinas están muy marcadas y tiene ojos color miel que, aunque los heredé, los suyos reflejan una intensidad diferente. Me encanta verlo vestir de traje para ir a su despacho a trabajar y me encanta percibir su colonia cerca de mí. Y a pesar de que mi papá resistió mucho tiempo (casi un año) a meterme mano o intentar algo más, su mirada descarada se fue haciendo muy evidente. Llegó un punto en el que entendí que tarde o temprano eso pasaría a otro nivel, fue algo que me tuvo muy inquieta y expectante, a veces pensaba que mi padre no me haría nada y otras veces aceptaba que terminaría haciéndome suya. Por gusto y por coqueta, a los 17 años empecé a usar ropa más reveladora como minishorts, faldas cortitas, ...